Introducción a la teología sistemática
¿Qué es teología sistemática? ¿Por qué los creyentes deben estudiarla? ¿Cómo debemos estudiarla?
EXPLICACIÓN Y BASE BÍBLICA
A. Definición de teologia sistemática
¿Qué es teologia sistemática? Se han dado muchas definiciones
diferentes, pero para los propósitos de este libro se usará la siguiente
definición: Teologia
sistemática es cualquier estudio que responde a la pregunta «¿Qué nos enseña
toda la Biblia hoyr» respecto a algún tema dado.
Esta definición indica que la teologia sistemática incluye la
recolección y comprensión de todos los pasajes relevantes de la Biblia sobre
varios temas y luego un resumen claro de sus enseñanzas de modo que sepamos qué
creer en cuanto a cada tema.
1. Relación con otras disciplinas. El énfasis de este libro no
estará, por consiguiente, en la teologia histórica (el estudio
histórico de cómo los cristianos en diferentes períodos han entendido los
varios temas teológicos) ni en la teologia filosófica (el estudio
de temas teológicos principalmente sin el uso de la Biblia, sino usando las herramientas
y métodos del razonamiento filosófico y lo que se puede saber en cuanto a Dios
al observar el universo) ni apologética (la provisión de una defensa de la veracidad de la fe cristiana
con el propósito de convencer a los que no creen). Estos tres asuntos, aunque
son temas dignos de que los creyentes los estudien, a veces se incluyen en una
definición más amplia del término teologia sistemática. De hecho,
algo de consideración de asuntos históricos, filosóficos y apologéticos se
halla en algunos puntos en todo este libro. Esto se debe a que el estudio
histórico nos informa de las nociones adquiridas y las equivocaciones
previamente cometidas por otros al entender la Biblia; el estudio filosófico
nos ayuda a entender el bien y el mal mediante formas comunes en nuestra cultura y otras; y el
estudio de la apologética nos ayuda a llegar al punto en que las enseñanzas de
la Biblia afectan las objeciones que levantan los que no creen. Pero esos aspectos de
estudio no son el enfoque de este volumen, que más bien tnteractúa directamente
con el texto bíblico a fin de entender lo que la Biblia misma nos dice
respecto a varios temas teológicos.
Si alguien prefiere usar el término teologia sistemática en el sentido más amplio que acabo de mencionar en lugar del sentido estrecho que se ha definido arriba, no habrá mucha diferencia.' Los que usan una definición más estrecha concordarán en que estos otros aspeaos de estudio definitivamente contribuyen de una manera positiva a nuestra comprensión de la teologia sistemática, y los que usan una definición más amplia por cierto concordarán en que la teologia histónca. la teología filosófica y la apologética se pueden distinguir del proceso de recoger y sintetizar todos los pasajes relevantes de la Biblia sobre varios temas. Además, aunque los estudios históricos y filosóficos en efecto contribuyen a nuestra comprensión de las cuestiones teológicas, sólo la Biblia tiene la autoridad final para definir qué debemos creer, y es. por consiguiente, apropiado dedicar algún tiempo a enfocar el proceso de analizar la enseñanza de la Biblia misma.
La teología sistemática, según la hemos definido, también
difiere de la teologia del
Antiguo Testamento, la teologia del Nuevo Testamento y la teologia
bíblica. Estas tres
disciplinas organizan sus temas históricamente y en el orden en que los temas
están presentados en la Biblia. Por consiguiente, en la teologia del Antiguo
Testamento uno pudiera preguntan «¿Qué enseña Deuteronomio sobre la oración?»
o •¿Qué enseña Salmos en cuanto a la oración?» o «¿Qué enseña Isaías en cuanto
a la oración?» o incluso. «¿Qué enseña todo el Antiguo Testamento en cuanto a
la oración, y cómo se desarrolla esa enseñanza en la historia del Antiguo
Testamento?» En la teología del Nuevo Testamento uno pudiera preguntar «¿Qué
enseña el Evangelio de Juan sobre la oración?» o «¿Qué enseña Pablo en cuanto a
la oración?» o incluso «¿Qué enseña el Nuevo Testamento en cuanto a la oración
y cuál es el desarrollo histórico de esa enseñanza conforme progresa a través del
Nuevo Testamento?»
«Teología bíblica» tiene un significado técnico en los estudios
teológicos. Es la categoría más amplia que contiene la teología del Antiguo
Testamento y la teologia del Nuevo Testamento, según las hemos definido
arriba. La teología bíblica da atención especial a las enseñanzas de autores individuales y secciones de la Biblia, y el lugar de cada enseñanza en el desarrollo histórico de la Biblia.'
Así que uno pudiera preguntar: «¿Cuál es el desarrollo histórico de la
enseñanza en cuanto a la oración según se ve a través de la historia del
Antiguo Testamento y después del Nuevo Testamento?» Por supuesto, esa pregunta
es muy parecida a esta: «¿Qué nos
^Cordón Lew» y Bruce Demarra han acuñado una nueva frase
•teología tntegradora*. para referirse a U teología sistemática en ese más
ampbo sentido. véase su cuelentc obra en tres volúmenes. Imijrum TVofagy
Zondervan. Crand Rapids. 1987-94 En cada doctrina ellos analizan alternativas
históricas y pasajes bíbbco» pertinente». dan un sumario coherente de la
doctrina. responden a otjtoaiei filosóficas y dan aplicación práctica.
•Ovarle» Hodge ebee -The Scnpcures conuin all the Facts of
Theology Las Escrituras contienen todos los datos de la teologia • subtitulo
de sección en Svstrautic Ttoofogr- * [1]
* Arguye que Us'ideas que se adquieren por intuición, observación o experiencia
son válidas en teología sólo si cuentan con respaldo de la enseñanza de la
Biblia
4El
término «teologia bíblica- puede parecer natural y apropiado para el proceso
que he llamado •teología sistemática- Sin embargo, su uso en estudios
teológicas para referirse al rastreo de desarrollos historie o» de doctrinas a
través de la Biblia está demasiado bien establecido, asi que empezar a usar
ahora el termino tiofogu bibhct para referirse a lo que yo he llamado teiitagu nsumMua
resultaría en confusión enseña la
Biblia hoy en cuanto a la oración?* (Lo que seria teologia sistemática según nuestra
definición). Se hace entonces evidente que las lincas limítrofes entre estas varias
disciplinas a menudo se superponen en los bordes, y partes de un estudio se combinan
con el siguiente. Sin embargo hay con todo una diferencia, porque la teologia
bíblica rastrea el desarrollo histórico de una doctrina y la manera en que el
lugar de uno en algún punto en ese desarrollo histórico afecta la comprensión y
aplicación de uno en cuanto a esa doctrina en particular. La teología bíblica
también enfoca la comprensión de cada doctrina que los autores bíblicos y sus
oyentes o lectores originales tenían.
La teología sistemática, por otro lado, hace uso del material de
la teología bíblica y a menudo edifica sobre los resultados de la teologia
bíblica. En algunos puntos, especialmente en donde se necesita gran cuidado y
detalles en el desarrollo de una doctrina, la teología sistemática usará
incluso un método teológico bíblico, analizando el desarrollo de cada doctrina
mediante el desarrollo histórico de la Biblia. Pero el enfoque de la teología
sistemática sigue siendo diferente: su enfoque es la recolección y luego un
sumario de la enseñanza de todos los pasajes bíblicos un pasaje sobre un tema
en particular. Así. la teología sistemática pregunta, por ejemplo: «¿Qué nos
enseña hoy la Biblia entera en cuanto a la oración?» Procura resumir las
enseñanzas de la Biblia en una declaración breve, comprensible y cuidadosamente
formulada.
2. Aplicación a la vida. Además, la teología sistemática se
concentra en hacer un resumen de cada doctrina como deberían entenderla los
creyentes del día presente. Esto a veces incluirá el uso de términos e incluso
conceptos que en sí mismos no fueron usados por ningún autor bíblico
individual, pero que son el resultado apropiado de combinar las enseñanzas de
dos o más autores bíblicos sobre un tema en particular. Los términos Trinidad, encamación y deidad de Cristo por ejemplo, no se hallan en la Biblia, pero constituyen un
resumen útil de conceptos bíblicos.
Definir la teología sistemática para incluir «lo que toda la
Biblia nos enseña hoy» implica que la aplicación a la vida es una parte
necesaria del correcto empeño de la teología sistemática. Por tanto, una
doctrina bajo consideración se ve en términos de su valor práctico para vivir
la vida cristiana. En ninguna parte de la Biblia hallamos doctrinas que se
estudian por estudiarlas o aisladas de la vida. Los escritores bíblicos siempre
aplicaban a la vida sus enseñanzas. Por consiguiente, cualquier cristiano que
lee este libro debe hallar su vida cristiana enriquecida y profundizada durante
este estudio; ciertamente, si el crecimiento espiritual personal no ocurre, el
autor no ha escrito apropiadamente este libro, o el lector no lo ha estudiado
correctamente.
3. Teología sistemática y teología desorganizada. Si usamos esta definición
de teología sistemática, se verá que la mayoría de los creyentes en realidad
hacen teología sistemática (o por lo menos declaraciones teológicas
sistemáticas) muchas veces por semana. Por ejemplo: «La Biblia dice que todo el
que cree en Cristo será salvo». «La Biblia dice que Jesucristo es el único camino
a Dios». «La Biblia dice que Jesús \iene otra vez». Todos
estos son resúmenes de lo que la Biblia dice y, como tales, son afirmaciones
teológicas sistemáticas. Es más. cada vez que el creyente dice algo en cuanto a
lo que dice toda la Biblia, en un sentido está haciendo «teología sistemática,
conforme a nuestra definición, al pensar en varios temas y responder a la
pregunta: «¿Qué nos enseña toda la Biblia hoy?»'
¿Cómo
difiere entonces este libro de la «teología sistemática» que la mayoría de los
cristianos hacen? Primero, trata los temas bíblicos de una manera cuidadosamente organizada para garantizar que todos los temas importantes reciben consideración
cabal. Tal organización también provee cierta verificación contra un análisis inexacto
de temas individuales, porque quiere decir que todas las otras doctrinas que se
tratan pueden ser comparadas con cada tema por uniformidad en metodología y
ausencia de contradicciones en las relaciones entre las doctrinas. Esto también
ayuda a asegurar una consideración balanceada de doctrinas complementarias: la deidad
de Cristo y su humanidad se esrudian juntas, por ejemplo, así como también
la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, de modo que no se deriven
conclusiones erradas de un énfasis desequilibrado en solo un aspecto de la presentación
bíblica completa.
De hecho,
el adjetivo sistemática en teologia sistemática se debe entender significando algo
como «organizada cuidadosamente por temas», en el sentido de que se verá que
los temas estudiados encajan siempre, e incluyen todos los principales temas
doctrinales de la Biblia. Así que «sistemática» se debe tener como lo opuesto de
«arreglada al azar» o «desorganizada». En la teologia sistemática los temas se tratan
de una manera ordenada o «sistemática».
Una
segunda diferencia entre este libro y la manera en que la mayoría de los cristianos
hacen teología sistemática es que trata los temas con mucho mayor detalle que lo
que lo hacen la mayoría de los creyentes. Por ejemplo, el creyente promedio como
resultado de la lectura regular de la Biblia puede hacer la siguiente afirmación
teológica: «La Biblia dice que todo el que cree en Jesucristo será salvo». Ese
es un sumario perfectamente cierto de una doctrina bíblica principal. Sin
embargo, en este libro dedicamos varias páginas para elaborar más precisamente
lo que quiere decir «creer en Jesucristo»,' y doce capítulos (capítulos 32-43)
se dedicarán a explicar lo que quiere decir «ser salvo» en todas las muchas
implicaciones de esa expresión.
Tercero,
un estudio formal de la teologia sistemática hará posible formular sumarios de
las enseñanzas bíblicas con mucha
mayor exactitud que a la que los
creyentes normalmente llegarían sin tal estudio. En la teologia sistemática,
los sumarios de enseñanzas bíblicas se deben redactar precisamente para
proteger contra malos entendidos y excluir enseñanzas falsas.
Cuarto,
un buen análisis teológico debe hallar y tratar equitativamente todos los pasajes bíblicos pertinentes a cada tema en particular, y no solo algunos o unos pocos de
los pasajes pertinentes. Esto a menudo quiere decir que debemos depender de los
resultados de cuidadosa exégesis (o interpretación) de la Biblia con la que
con- cuerden en general los intérpretes evangélicos o. en donde haya
diferencias significativas de interpretación, la teologia sistemática incluirá
exégesis detalladas en ciertos puntos.
Debido al crecido número de temas que se abordan en un estudio
de teología sistemática, y debido al gran detalle con que se analizan esos
temas, es inevitable que alguien que estudie un texto de teología sistemática o
esté tomando un curso de teología sistemática por primera vez vea muchas de sus
propias creencias personales cuestionadas o modificadas, refinadas o
enriquecidas. Es de extrema importancia, por consiguiente, que toda persona
que empieza tal curso resuelva firmemente en su mente abandonar como falsa
cualquier idea que se halle que la enseñanza de la Biblia claramente
contradice. Pero también es muy importante que toda persona resuelva no creer
ninguna doctrina individual simplemente porque este libro de texto o algún
otro libro de texto o maestro dice que es verdad, a menos que este libro o el
instructor de un curso pueda convencer al estudiante partiendo del texto de la
Biblia misma. Es sólo la Biblia, y no «la tradición evangélica conservadora» ni
ninguna otra autoridad humana, la que debe funcionar como autoridad normativa
para la definición de lo que debemos creer.
4. ¿Cuáles son doctrinas? En este libro la palabra doctrina se entenderá de
la siguiente manera: Una
doctrina es lo que la Biblia entera nos enseña hoy en cuanto a un tema en
particular. Esta definición
se relaciona directamente con nuestra definición anterior de teología
sistemática, puesto que muestra que una «doctrina» es simplemente el resultado
del proceso de hacer teología sistemática con respecto a un tema en particular.
Entendidas de esta manera, las doctrinas pueden ser muy amplias o muy
reducidas. Podemos hablar de «la doctrina de Dios» como una categoría doctrinal
principal, incluyendo un sumario de todo lo que la Biblia nos enseña hoy en
cuanto a Dios. Tal doctrina sería excepcionalmente grande. Por otro lado,
podemos hablar más limitadamente de la doctrina de la eternidad de Dios, o de
la doctrina de la Trinidad, o de la doctrina de la justicia de Dios.
Este libro está
dividido en siete secciones principales según las siete «doctrinas» o aspectos
de estudios principales:
Primera Parte: La doctrina de la palabra
de Dios
Segunda Parte: La doctrina de Dios
Tercera Parte: La doctrina del hombre
Cuarta Parte: Las doctrinas de Cristo y
el Espíritu Santo
Quinta Pane: La doctrina de la
aplicación de la redención
Sexta Parte: La doctrina de la iglesia
Séptima Parte: La doctrina del futuro
7La
palabra dogma es un sinónimo aproximado para Jortnna, pero no
la he usado en este libro Dogma es un término que usan más a menudo los teólogos católicos
romanos y luteranos, y el termino frecuentemente se refiere a doctrinas que
tienen el endoso oficial de la iglesia Teologia Jogmatua es lo
mismo que teologia sistemática.
Dentro de cada una de estas categorías doctrínales
principales se han seleccionado muchas más enseñanzas especificas como
apropiadas para incluirlas. Generalmente estas tienen por lo menos uno de los
siguientes tres criterios: (1) son doctrinas
que se enfatizan
bastante en la Biblia: (2) son doctrinas que han sido las más significativas
en toda la historia de la iglesia y han sido importantes para todos los cristianos de
todos los tiempos: (3) son doctrinas que han llegado a ser importantes para los
creyentes en la situación presente de la historia del cristianismo (aunque algunas de estas
doctrinas tal vez no hayan sido de tan gran interés anteriormente en la historia de la
iglesia). Algunos ejemplos de doctrinas en la tercera categoría son la doctrina de la
inerrancia de la Biblia, la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo, la doctrina de Satanás y los demonios con referencia particular a la guerra espiritual, la doctrina de los dones espirituales en la edad del Nuevo
Testamento, y la doctrina de la creación del hombre como hombre y mujer en
relación a la comprensión de las funciones apropiadas de hombres y mujeres
hoy. Debido a su pertinencia a la situación contemporánea, doctrinas como estas
han recibido más énfasis en el presente volumen que en la mayoría de los
textos tradicionales de teologia sistemática.
Finalmente, ¿cuál es la diferencia entre teologia
sistemática y ¿tica cristiana? Aunque hay inevitablemente algún traslapo inevitable entre
el estudio de la teología y el estudio de la ética, he tratado de mantener una
distinción en énfasis. El énfasis de la teologia sistemática recae en lo que Dios
quiere que creamos y sepamos. en unto que el énfasis de la ética cristiana es lo que
Dios quiere que hagamos y cuáles actitudes quiere que tengamos. Tal distinción se refleja en la
siguiente definición: La ética
cristiana es cualquier estudio que responde a la pregunta: «;Qué nos
exige Dios que hagamos y qué actitudes exige él que tengamos hoy?» con respecto
a alguna situación dada. La teología, pues, se enfoca en ideas en tanto que la ética enfoca las circunstancias de la vida. La teologia nos dice cómo debemos pensar en tanto que la ética nos dice cómo debemos vivir. Un texto de ética,
por ejemplo, considerará temas tales como el matrimonio y el divorcio, mentir y
decir la verdad, robar y tener algo en propiedad, el abono, control de
nacimiento, homosexualidad, la función del gobierno civil, disciplina de los
hijos, pena capital, guerra, cuidado de los pobres, discriminación racial, y temas por el estilo. Por supuesto que habrá alguna superposición: la teología debe aplicarse a la vida (por consiguiente a menudo es ética hasta cierto punto); y la ética se debe basar en ideas apropiadas de Dios y su mundo (por consiguiente es teológica hasta cierto punto).
Este libro hace énfasis en la teología sistemática, aunque
no vacilará en aplicar la teología a la vida en donde tal aplicación vaya bien.
Con todo, para un tratamiento exhaustivo de la ética cnstiana. seria necesario
otro texto similar a este en alcance.
B. Presuposiciones iniciales
Empezamos con dos presuposiciones o cosas que damos por
sentado: (1) que la Biblia es verdad y que es. en efecto, nuestra sola norma
absoluta de verdad: (2) que el Dios de que habla la Biblia existe, y que es
quien la Biblia dice que es: el Creador del délo y la tierra y todo lo que hay
en ellos. Estas dos presuposiciones, por supuesto,
siempre están abiertas para ajuste, modificación o confirmación más honda
posteriormente, pero en este punto estas dos presuposiciones forman el punto
desde el cual empezamos.
C.
¿Por qué deben
los cristianos estudiar teologia?
¿Por qué deben los cristianos estudiar teologia sistemática? Es
decir, ¿por qué debemos empeñamos en el proceso de recoger y hacer un sumario
de las enseñanzas de muchos pasajes individuales de la Biblia sobre temas en
particular? ¿Por qué no es suficiente simplemente seguir leyendo la Biblia en
forma regular todos los dias de nuestras vidas?
1. La razón básica. Se han dado muchas respuestas a esta pregunta,
pero demasiado a menudo se deja la impresión de que la teologia sistemática de
alguna manera puede «mejorar» lo que dice la Biblia al hacer un mejor trabajo
en organizar sus enseñanzas y explicarlas más claramente de lo que la misma
Biblia las expÜca. Así podemos empezar negando implícitamente la claridad de
la Biblia (vea capítulo 6) o la suficiencia de la Biblia (vea capitulo 8).
Sin embargo,
Jesús ordenó a sus discípulos y nos ordena ahora ensatar a los creyentes
a que observen todo lo que él ordenó:
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a
obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con
ustedes siempre, hasta el fin del mundo (Mt 28:19-20).
Ahora, enseñar todo lo que Jesús ordenó, en un sentido limitado,
es simplemente enseñar el contenido de la enseñanza oral de Jesús según se
registra en las narrativas de los Evangelios. Sin embargo, en un sentido más
amplio, «todo lo que Jesús ordenó» incluye la interpretación y aplicación de su
vida y enseñanzas, porque en el libro de Hechos se implica que contiene una
narración de lo que Jesús continuó haciendo y enseñando por medio de los apóstoles después de su
resurrección (nótese que 1:1 habla de «todo lo que Jesús comenzó a hacer y
enseñar»). «Todo lo que Jesús ordenó» también puede incluir las Epístolas,
puesto que fueron escritas bajo la supervisión del Espíritu Santo y también se
consideraron como un «mandamiento del Señor» (1 Co 14:37; véase también Jn
14:26; 16:13; 1 Ts 4:15; 2 P 3:2; y Ap 1:1-3). Así que en un sentido más
amplio, «todo lo que Jesús ordenó» incluye todo el Nuevo Testamento.
Todavía más, cuando consideramos que los escritos del Nuevo
Testamento endosaron la confianza absoluta que Jesús tenía en la autoridad y
confiabilidad de las Escrituras del Antiguo Testamento como palabras de Dios
(vea cap. 4), y cuando nos damos cuenta de que las Epístolas del Nuevo
Testamento también endosaron esta perspectiva del Antiguo Testamento como
palabras absolutamente autoritativas de Dios, se hace evidente que no podemos
enseñar «todo lo que Jesús ordenó» sin in- duir por igual todo el Antiguo
Testamento (entendido apropiadamente en las varias maneras en que se aplica a
la edad del nuevo pacto en la historia de la redención).
La tarea de cumplir la gran comisión incluye, por lo
tanto, no sólo evangeliza-
ción sino también enseñanza, y la tarea de
enseñar todo lo que Jesús nos ordenó
es, en un sentido amplio, la
tarea de enseñar lo que la Biblia entera nos dice hoy. Para enseñamos a
nosotros mismos efectivamente, y enseñar a otros lo que la Biblia entera
dice, es necesario recoger y resumir todos
los pasajes bíblicos sobre un
tema en particular.
Por ejemplo, si alguien me pregunta: «¿Qué enseña la Biblia en cuanto al retorno de Cristo?», yo podría decir «Simplemente siga leyendo la Biblia y lo hallará». Pero si el que pregunta empieza a leer en Génesis 1:1 pasará largo tiempo antes de que halle la respuesta a su pregunta. Para entonces habrá muchas otras preguntas que necesitan respuesta, y su lista de preguntas sin respuestas empezará a verse muy larga en verdad. ¿Qué
enseña la Biblia en cuanto a la obra del Espíritu Santo? ¿Qué enseña la Biblia en cuanto a la oración? ¿Qué
enseña la Biblia en cuanto al pecado?
Simplemente no hay tiempo en
toda nuestra vida para leer la Biblia entera buscando una respuesta
por nosotros mismos cada vez que surge un asunto doctrinal. Por consiguiente, para que aprendamos lo que la Biblia dice es muy útil tener el beneficio del trabajo de otros que han investigado todas las Escrituras y han hallado respuestas a estos
varios temas.
Podemos enseñar más
efectivamente a otros si podemos dirigirlos a los pasajes más pertinentes y sugerir
un sumario apropiado de las enseñanzas de esos pasajes. Entonces el que
nos pregunta puede inspeccionar esos pasajes rápidamente por sí mismo
y aprender mucho más rápidamente cuál es la enseñanza bíblica sobre ese tema
en particular. Asi que la necesidad de la teología sistemática para enseñar lo que la Biblia dice surge primordialmente porque somos finitos en nuestra memoria y en la cantidad de tiempo que tenemos disponible.
La razón básica de estudiar la teologia sistemática, entonces, es que nos permite enseñamos a nosotros mismos y a otros lo que toda la Biblia dice, cumpliendo asi la segunda parte de la gran comisión.
2. Los beneficios para nuestra vida. Aunque la razón básica de
estudiar la teologia sistemática es que es un medio de obediencia al
mandamiento de nuestro Señor, hay también algunos beneficios adicionales que
surgen de tal estudio.
Primero, estudiar
la teología nos ayuda a superar
nuestras ideas erradas. Si no hubiera pecado en nosotros, podríamos leer la Biblia de tapa a tapa y, aunque no aprenderíamos de inmediato todo lo que dice la Biblia, con mucha probabilidad aprenderíamos sólo cosas verdaderas en cuanto a Dios y su creación. Cada vez que la leamos aprenderemos más cosas ciertas y no nos
rebelaríamos ni rehusaríamos aceptar
algo que hallamos escrito allí. Pero
con el pecado en nuestros
corazones retenemos algo de
rebelión contra Dios. En varios puntos hay, para todos nosotros. enseñanzas bíblicas que por una razón u otra no queremos aceptar. El estudio de teologia sistemática nos ayuda a superar esas ideas rebeldes.
Por ejemplo, supóngase que hay alguien que no quiere creer que Jesús vuelve personalmente a la tierra. Podríamos mostrarle a esta persona un versículo o tal vez dos que hablan del retomo de Jesús a la tierra, pero la persona tal vez todavía halle una manera de evadir la fuerza de esos versículos o leer en ellos un significado diferente. Pero si recogemos veinticinco o treinta versículos que dicen que
Jesús vuelve a la tierra personalmente, y los anotamos en un
papel, nuestro amigo que vaciló en creer en el retomo de Cristo con mayor
probabilidad se persuadirá ante la amplitud y diversidad de la evidencia bíblica
para esta doctrina. Por supuesto, todos tenemos cuestiones como esa, temas en
que nuestro entendimiento de la enseñanza de la Biblia es inadecuado. En estos temas
es útil que se nos confronte con el peso total de la enseñanza de la Biblia sobre ese tema, para que seamos más fácilmente persuadidos
incluso contra nuestras inclinaciones erradas iniciales.
Segundo, estudiar teología sistemática nos ayuda a poder tomar mejores decisiones más adelante sobre nuevas cuestiones de doctrina que puedan surgir. No podemos
saber cuáles nuevas controversias doctrinales surgirán en las iglesias en las cuales
viviremos y ministraremos de aquí a diez, veinte o treinta años, si el Señor no
regresa antes. Estas nuevas controversias doctrinales a veces incluirán asuntos
que nadie ha enfrentado con mucha atención antes. Los cristianos preguntarán: «¿Qué
dice la Biblia entera en cuanto a este tema?» (La naturaleza precisa de la inerrancia
bíblica y el entendimiento apropiado de la enseñanza bíblica sobre los dones
del Espíritu Santo son dos ejemplos de asuntos que han surgido en nuestro siglo
con mucha mayor fuerza que nunca antes en la historia de la iglesia).
Cualesquiera que sean las nuevas controversias doctrinales en
años futuros, los que han aprendido bien la teología sistemática serán mucho
más capaces de responder a las otras preguntas que surjan. Esto se debe a que
todo lo que la Biblia dice de alguna manera se relaciona a todo lo demás que la
Biblia dice (porque todo encaja de una manera congruente, por lo menos dentro
de la propia comprensión de Dios de la realidad, y en la naturaleza de Dios y la
creación tal como son). Así que las nuevas preguntas tendrán que ver con mucho
de lo que ya se ha aprendido de la Biblia. Mientras mejor se haya aprendido ese
material anterior, más capaces seremos de lidiar con esas nuevas preguntas.
Este beneficio se extiende incluso más ampliamente. Enfrentamos
problemas al aplicar la Biblia a la vida en muchos más contextos que debates
doctrinales formales. ¿Qué enseña la Biblia en cuanto a las relaciones entre
esposo y esposa? ¿Qué, en cuanto a la crianza de los hijos? ¿En cuanto a
testificarle a algún compañero de trabajo? ¿Qué principios nos da la Biblia para
estudiar psicología, economía o ciencias naturales? ¿Cómo nos guía en cuanto a
gastar dinero, ahorrarlo o dar el diezmo? En todo asunto que busquemos influirán
ciertos principios teológicos, y los que han aprendido bien las enseñanzas
teológicas de la Biblia serán mucho más capaces de tomar decisiones que agradan
a Dios.
Una analogía útil en este punto es la de un rompecabezas. Si el
rompecabezas representa «lo que la Biblia entera nos enseña hoy acerca de
todo», un curso de teología sistemática será como armar el borde y algunos
sectores principales incluidos en el rompecabezas. Pero nunca podremos saber todo
lo que la Biblia enseña acerca de todas las cosas, así que nuestro rompecabezas
tendrá muchas brechas, muchas piezas que todavía faltan por colocar. Resolver
un problema nuevo en la vida real es como completar otra sección del
rompecabezas: mientras más piezas tiene uno en su lugar correcto al empezar,
más fádl es colocar nuevas piezas en su sitio, y menos posibilidades tiene uno
de cometer equivocaciones. En este libro el objetivo es permitir que los
creyentes pongan en su «rompecabezas teológico» tantas piezas con tanta
precisión como sea posible, y animar a los creyentes a seguir poniendo más y más piezas correctas por el resto de su vida. Las doctrinas
cristianas que se estudian aquí actuarán como pautas para ayudarle a llenar
todo otro sector, aspectos que pertenecen a todos los aspectos de verdad en todos
los aspectos de la vida.
Tercero, estudiar teología sistemática nos ayudará a crecer como creyentes. Mientras más sabemos de Dios, de su Palabra, de sus relaciones
con el mundo y la humanidad, más confiaremos en él, más plenamente le
alabaremos, y con mayor presteza le obedeceremos. Estudiar apropiadamente la
teología sistemática nos hace creyentes más maduros. Si no hace esto, no
estamos estudiándola de la manera que Dios quiere.
Por cierto, la Biblia a menudo conecta la sana doctrina con la
madurez en la vida cristiana: Pablo habla de «la doctrina que se ciñe a la verdadera religión» (1 Ti 6:3) y dice que su obra como apóstol es «para que,
mediante la fe, los elegidos de Dios lleguen a conocer la verdadera religión» (Tit 1:1). En contraste, indica que toda clase de desobediencia
e inmoralidad «está en contra de la sana doctrina» (1 Ti 1:10).
En
conexión con esta idea es apropiado preguntar qué diferencia hay entre una
«doctrina principal» y una «doctrina menor». Los cristianos a menudo dicen que
quieren buscar acuerdo en la iglesia en cuanto a doctrinas principales pero dar
campo para diferencias en doctrinas menores. He hallado útil la siguiente
pauta:
Una doctrina principal es la que tiene
un impacto significativo en lo que pensamos de otras doctrinas, o que tiene un
impacto significativo en cómo vivimos la vida cristiana. Una doctrina menor es
la que tiene muy poco impacto en cómo pensamos en cuanto a otras doctrinas, y
muy poco impacto en cómo vivimos la vida cristiana.
Según esta norma,
doctrinas tales como la autoridad de la Biblia (capítulo 4), la Trinidad
(capítulo 14), la deidad de Cristo (capítulo 26), la justificación por la fe
(capítulo 36) y muchas otras se considerarían apropiadamente doctrinas
principales. Los que no están de acuerdo con la comprensión evangélica
histórica de algunas de estas doctrinas tendrán amplios puntos de diferencias
con los creyentes evangélicos que afirman estas doctrinas. Por otro lado, me
parece que las diferencias en cuanto a las formas de gobierno de la iglesia
(capítulo 47) o algunos detalles en cuanto a la cena del Señor (capítulo 50) o
las fechas de la gran tribulación (capítulo 55) tienen que ver con doctrinas
menores. Los creyentes que difieren sobre estas cosas pueden estar de acuerdo
en tal vez casi todo otro punto de la doctrina, pueden vivir vidas cristianas
que no difieren de manera importante, y pueden tener genuina comunión unos con
otros.
Por supuesto, tal vez hallemos doctrinas
que caen en algún punto entre «principales» y «menores» de acuerdo a esta
norma. Por ejemplo, los cristianos pueden diferir sobre el grado de
significación que se debe asignar a la doctrina del bautismo (capítulo 49) o el
milenio (capítulo 55) o el alcance de la expiación (capítulo 27). Eso es
natural, porque muchas doctrinas tienen alguna influencia sobre
otras doctrinas o sobre la vida, pero podemos diferir en cuanto a si pensamos
que sea una influencia «significativa». Podemos incluso reconocer que habrá una
gama de significación aquí, y simplemente decir que mientras más influencia
tiene una doctrina sobre otras doctrinas y la vida, más «principal» llega a
ser. Esta cantidad de influencia
incluso puede variar de acuerdo a las circunstancias históricas y necesidades de
la iglesia en un momento dado. En tales casos, los cristianos deben pedirle a
Dios que les dé sabiduría madura y juicio sano al tratar de determinar hasta
qué punto una doctrina se debe considerar «principal» en sus circunstancias
particulares.
D. Una nota sobre dos objeciones al estudio de la teología sistemática
1. «Las conclusiones son “demasiado pulidas” para ser verdad». Algunos
estudiosos miran con sospecha la teología sistemática cuando —o incluso
porque— sus enseñanzas encajan unas con otras en una manera no contradictoria.
Objetan que el resultado es «demasiado pulidas» y que los teólogos sistemáticos
deben por consiguiente estar embutiendo las enseñanzas de la Biblia en un molde
artificial y distorsionando el significado verdadero de las Escrituras a fin de
lograr un conjunto ordenado de creencias.
A esta objeción se pueden dar dos respuestas: (1) Debemos
primero preguntar a los que hacen tal objeción que nos digan qué puntos
específicos de la Biblia han sido interpretados mal, y entonces debemos lidiar
con la comprensión de esos pasajes. Tal vez se hayan cometido equivocaciones,
y en ese caso debe haber correcciones.
Sin embargo, también es posible que el objetor no tenga pasajes
específicos en mente, o ninguna interpretación claramente errónea que señalar
en las obras de los teólogos evangélicos más responsables. Desde luego,
exégesis incompetente se puede hallar en los escritos de eruditos menos
competentes en cualquier campo de estudios bíblicos, no sólo en la teología sistemática,
pero esos «malos ejemplos» constituyen una objeción no contra la erudición como
un todo sino contra el erudito incompetente mismo.
Es muy importante que el objetor sea específico en este punto
porque esta objeción a veces la hacen quienes, tal vez inconscientemente, han
adoptado de nuestra cultura un concepto escéptico de la posibilidad de hallar
conclusiones universalmente verdaderas en cuanto a algo, incluso en cuanto a
Dios y su Palabra. Esta clase de escepticismo respecto a la verdad teológica es
especialmente común en el mundo universitario moderno en donde «teología
sistemática», si es que se estudia, se estudia sólo desde la perspectiva de la
teología filosófica y teología histórica (incluyendo tal vez un estudio histórico
de las varias ideas que creyeron los primeros cristianos que escribieron el
Nuevo Testamento, y otros cristianos de ese tiempo y a través de la historia
de la iglesia). En este tipo de clima intelectual el estudio de «teología
sistemática» según se la define en este capítulo se consideraría imposible,
porque se da por sentado que la Biblia es meramente la obra de muchos autores
humanos que escribieron en diversas culturas y experiencias en el curso de más
de mil años. Se pensaría que tratar de hallar «lo que toda la Biblia enseña» en
cuanto a algún asunto sería tan inútil como tratar de hallar «lo que todos los
filósofos enseñan» respecto a algún asunto, porque se pensaría que la respuesta
en ambos casos no es una noción sino muchas nociones diversas y a menudo en
conflicto. Este punto de vista escéptico lo deben rechazar los evangélicos que ven
las Escrituras como producto de autoría humana v divina, y por consiguiente
como una
colección de escritos que enseñan verdades no contradictorias en
cuanto a Dios y en cuanto al universo que él creó.
(2) Segundo, se debe contestar que en la propia mente de Dios, y en
la naturaleza de la realidad en sí misma, los hechos e ideas verdaderos son
todos congruentes entre sí. Por consiguiente, si hemos entendido acertadamente
las enseñanzas de Dios en la Biblia debemos esperar que nuestras conclusiones
«encajen unas con otras» y sean congruentes entre sí. La congruencia interna,
entonces, es un argumento a favor, y no en contra, de cualquier resultado
individual de la teología sistemática.
2. «La selección de temas dicta las conclusiones». Otra objeción
general a la teología sistemática tiene que ver con la selección y arreglo de
los temas, e incluso el hecho de que se haga tal estudio de la Biblia arreglado
por temas, usando categorías a veces diferentes de las que se hallan en la
misma Biblia. ¿Por qué se tratan estos temas teológicos
en lugar de simplemente los demás que recalcan los autores bíblicos, y por qué
los temas se arreglan de
esta manera y no de otra? Tal
vez, diría esta objeción, nuestras tradiciones y nuestras culturas han
determinado los temas que tratamos y el arreglo de los temas, para que los
resultados en este estudio teológico sistemático de la Biblia, aunque
aceptable en nuestra propia tradición teológica, en realidad no sea fiel a la
Biblia misma.
Una variante de
esta objeción es la afirmación de que nuestro punto de partida a menudo
determina nuestras conclusiones respecto a temas controversiales: si decidimos
empezar con un énfasis en la autoría divina de la Biblia, por ejemplo,
acabaremos creyendo en la inerrancia bíblica, pero si empezamos con un énfasis
en la autoría humana de la Biblia, acabaremos creyendo que hay algunos errores
en la Biblia. En forma similar, si empezamos con un énfasis en la soberanía de
Dios, acabaremos siendo calvinistas, pero si empezamos con un énfasis en la capacidad
del hombre para tomar decisiones libres, acabaremos siendo arminianos,' y así
por el estilo. Esta objeción hace que parezca que las preguntas teológicas más
importantes probablemente se pudieran decidir echando una moneda al aire para
decidir en dónde empezar, puesto que se puede llegar a conclusiones diferentes e igualmente válidas desde
diferentes puntos de partida.
Los que hacen tal
objeción a menudo sugieren que la mejor manera de evitar este problema es no
estudiar ni enseñar para nada teología sistemática, sino limitar nuestros
estudios temáticos al campo de la teología bíblica, tratando sólo los temas y
asuntos que los autores bíblicos mismos recalcan y describir el desarrollo
histórico de estos temas bíblicos a través de la Biblia.
En respuesta a
esta objeción, una gran parte de la consideración en este capítulo en cuanto a
la necesidad de enseñar la Biblia será pertinente. Nuestra selección de temas
no tiene que estar restringida a las principales preocupaciones de los autores
bíblicos, porque nuestra meta es hallar lo que Dios requiere de nosotros en
todos los aspectos de preocupación para nosotros hoy.
Por ejemplo, a ningún autor del Nuevo
Testamento le interesó sobremanera explicar temas tales como el «bautismo en el Espíritu Santo»,
o las funciones de las
8Vea en el capitulo 16, pp. 328, 352-367, una consideración de
los términos calvinista y anniniano.
mujeres en la iglesia, o la doctrina de la Trinidad, pero
estos son asuntos válidos de interés para
nosotros hoy, y
debemos buscar todos los lugares
en la Biblia que tienen pertinencia a esos temas (sea que esos términos
específicos se mencionen o no. y sea que esos temas sean el foco primordial de cada pasaje que examinamos o no) para poder ser capaces de entender y explicar a otros «lo que toda la Biblia enseña» en cuanto a ellos.
La única alternativa —porque
cu efecto pensaremos algo sobre esos temas— es formar
nuestras opiniones sin orden ni concierto partiendo de una impresión general
de lo que pensamos que es la posición «bíblica» sobre cada tema, o tal vez apuntalar
nuestras posiciones con análisis cuidadoso de uno o dos pasajes pertinentes,
sin embargo sin ninguna garantía de que esos pasajes presenten una noción
balanceada de «todo el propósito de Dios» (Hch 20:27) sobre el tema que se considera.
En verdad este enfoque, demasiado común en círculos evangélicos hoy, podría, me
parece, llamarse «teologia asistemática» o incluso ¡«teología al azar y
desordenada»! Tal alternativa es demasiado subjetiva y demasiado sujeta a
presiones culturales. Tiende a la fragmentación doctrinal e incertidumbre
doctrinal ampliamente extendida, y deja a la iglesia teológicamente inmadura,
como «niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo
viento de enseñanza» (Ef 4:14).
Respecto a la objeción en cuanto a la selección y secuencia de
los temas, nada hay que nos impida acudir a la Biblia para buscar respuestas a cualquier pregunta
doctrinal, considerada en cualquier
secuencia. La secuencia de
temas en este libro es muy común y se ha adoptado porque es ordenada
y se presta bien para el aprendizaje y la enseñanza. Pero los capítulos se pueden leer en cualquier secuencia que uno quiera, y las
conclusiones no van a
ser diferentes, ni tampoco lo
persuasivo de los argumentos —si
están derivados apropiadamente
de la Biblia— se reducirá significativamente. De hecho, sospecho que la mayoría de los lectores de este libro no leerán de corrido del capitulo 1 al capítulo 57, sino que empezarán con los capítulos que más
les interesan, y leerán
los demás después. Eso en realidad no
importa, porque he tratado de escribir
los capítulos de modo que se puedan
leer como unidades independientes, y
he añadido referencias cruzadas a las
secciones de otros capítulos en donde es pertinente. Sea que uno lea el capítulo sobre los nuevos cielos
y la nueva tierra (capítulos 57) primero o
último, o en algún punto entre
uno y otro, los argumentos
serán los mismos, los pasajes bíblicos citados para respaldo
serán los mismos, y las conclusiones deben ser las mismas.
E.
¿Cómo deben los
cristianos estudiar teología sistemática?
¿Cómo, entonces, debemos estudiar la teología sistemática? La Biblia provee algunas pautas que
responden a esta pregunta.
la ayuda de Dios para entender su Palabra. Pablo nos dice en 1
Corintios 2:14 que «El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del
Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que
discernirlo espiritualmente». Estudiar teología es por consiguiente una actividad
espiritual en la que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo.
Por inteligente que sea, si el estudiante no persiste en orar
para que Dios le dé una mente que comprende, y un corazón creyente y humilde, y
el estudiante no mantiene un andar personal con el Señor, las enseñanzas de la
Biblia serán mal entendidas y no se creerá en ellas, resultará error
doctrinal, y la mente y el corazón del estudiante no cambiará para bien sino
para mal. Los estudiantes de teología sistemática deben resolver desde el
principio mantener sus vidas libres de toda desobediencia a Dios o de
cualquier pecado conocido que interrumpiría su relación con él. Deben resolver
mantener con gran regularidad su vida devocional. Deben orar continuamente
pidiendo sabiduría y comprensión de las Escrituras.
Puesto que es el Espíritu Santo el que nos da la capacidad de
entender apropiadamente la Biblia, necesitamos damos cuenta de que lo que hay
que hacer, particularmente cuando no podemos entender algún pasaje o alguna
doctrina de la Biblia, es orar pidiendo la ayuda de Dios. A menudo lo que
necesitamos no es más información sino más perspectiva en cuanto a la
información que ya tenemos disponible. Esa perspectiva la da solamente el Espíritu
Santo (cf. 1 Co 2:14; Ef 1:17-19).
2.
Debemos estudiar
teología sistemática con humildad. Pedro nos dice: «Dios se opone a los
orgullosos, pero da gracia a los humildes» (1 P 5:5). Los que estudian teología
sistemática aprenderán muchas cosas en cuanto a las enseñanzas de la Biblia
que tal vez no saben o no conocen bien otros creyentes en sus iglesias o parientes
que tienen más años en el Señor que ellos. También pueden hallar que comprenden
cosas en cuanto a la Biblia que algunos de los oficiales de su iglesia no
entienden, e incluso que su pastor tal vez haya olvidado o nunca aprendió bien.
En todas estas situaciones sería muy fácil adoptar una actitud
de orgullo o superioridad hacia otros que no han hecho tal estudio. Pero qué
horrible sería si alguien usara este conocimiento de la Palabra de Dios
simplemente para ganar discusiones
o para denigrar a otro
creyente en la conversación, o para hacer que otro creyente se sienta
insignificante en la obra del Señor. El consejo de Santiago es bueno para
nosotros en este punto: «Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos
para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que
Dios quiere» (Stg 1:19-20). Nos dice que lo que uno comprende de la Biblia
debe ser impartido en humildad y amor:
¿Quién es
sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta.
mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.... En cambio, la
sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además parifica, bondadosa,
dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. En fin. el
fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz (Stg 3:13,
17-18).
La teología sistemática estudiada apropiadamente no conducirá a
un conocimiento que «envanece »(1 Co 8:1), sino a humildad y amor por otros.
3.
Debemos estudiar
teologia sistemática con razón. Hallamos en el Nuevo T estamento que Jesús y
los autores del Nuevo T estamento a menudo citan un versículo de la Biblia y
luego derivan de él conclusiones lógicas. Razonan partiendo del
pasaje bíblico. Por consiguiente, no es errado usar el entendimiento humano, la
lógica humana y la razón humana para derivar conclusiones de las afirmaciones
de la Biblia. No obstante, cuando razonamos y derivamos de la Biblia lo que
pensamos ser deducciones lógicas correctas, a veces cometemos errores. Las deducciones
que derivamos de las afirmaciones de la Biblia no son iguales a las
afirmaciones de la Biblia en si mismas en certeza o autoridad, porque nuestra
capacidad para razonar y derivar conclusiones no es la suprema norma de
verdad; sólo la Biblia lo es.
¿Cuáles son, entonces, los límites en nuestro uso de nuestras
capacidades de razonamiento para derivar deducciones de las afirmaciones de la
Biblia? El hecho de que razonar y llegar a conclusiones que van más allá de las
meras afirmaciones de la Biblia es apropiado e incluso necesario para estudiar
la Biblia, y el hecho de que la Biblia en sí misma es la suprema norma de
verdad, se combinan para indicamos que somos libres para usar nuestras capacidades de razonamiento para
derivar deducciones de cualquier pasaje de la Biblia en tanto y en cuanto esas
deducciones no contradigan la clara enseñanza de algún otro pasaje de la
Biblia.’
Este principio pone una salvaguarda en nuestro uso de lo que
pensamos ser deducciones lógicas de la Biblia. Nuestras deducciones
supuestamente lógicas pueden estar erradas, pero la Biblia en si misma no
puede estar errada. Por ejemplo, podemos leer la Biblia y hallar que a Dios
Padre se le llama Dios (1 Co 1:3), que a Dios Hijo se le llama Dios (Jn 20:28;
Tit 2:13) y que a Dios Espíritu Santo se le llama Dios (Hch 5:3-4). De esto
podemos deducir que hay tres Dioses. Pero después hallamos que la Biblia
explícitamente nos enseña que Dios es uno (Dt 6:4; Stg 2:19). Así que
concluimos que lo que nosotros pensamos que era una deducción lógica válida en cuanto a tres Dioses
estaba errada y que la Biblia enseña (a) que hay tres personas separadas (Padre,
Hijo y Espíritu Santo), cada una de las cuales es plenamente Dios, y (b) que
hay sólo un Dios.
No podemos entender exactamente cómo estas dos afirmaciones
pueden ser verdad a la vez, así que constituyen una paradoja («afirmación que
aunque parece contradictoria puede ser verdad»),' Podemos tolerar una paradoja
(tal como «Dios es tres personas y sólo un Dios») porque tenemos la confianza
de que en última instancia Dios sabe plenamente la verdad en cuanto a sí mismo
y en cuanto a la
9 Esta
pauta también la adapto del profesor John Framc, del Wcstminster Seminary (vea p.
21).
i0E\ American
Hentage Dictionary of the English Language, ed. William Morris (Houghton-Mifflin. Boston. 1980), p. 950 (primera
definición). Esencialmente el mismo significado lo adopta el Oxford Engluh Dictionary (ed. 1913.
7:450). el Cenase Oxford
Dictionary (ed. 1981, p.
742). el Random House
Collage Dictionary (ed. 1979. p.
964), y el Chamberí
Twcntieih Century Dictionary (p. 780), aunque
todos notan que paradoja también puede significar «contradicción» (aunque en forma
menos común); compare la EnivdopfJui of Philotophy. ed Paul
Edwards (Macnu- Uand and the Free Press. New York. 1967), S:4S. y todo el
articulo «Logical Paradoxrs- (-Paradojas lógicas») de John van Heijenoort en las
pp. 45-51 del mismo volumen, que propone soluciones a muchas de las paradojas
diucas en la historia de la filosofía. (Si paradoja significa
-contradicción», tales soluciones serian imposibles).
Cuando uso la palabra paradoja en el
sentido primario que definen estos diccionarios hoy me doy cuenta de que
difiero en alguna medida con el articulo -Paradox»(-Paradoja-) de K. S.
Kantzer in EDT. ed. Waiter Elwell. pp. 826-27 (que toma paradoja para significar
esencialmente -contradicción») Sin embargo, uso paradoja en el
sentido ordinario del inglés y que es conocido en la filosofía Me parece que no
hay disponible ninguna otra palabra mejor que paradoja para referirse
a lo que parece ser una contradicción y no lo es en realidad.
Hay. san embargo, alguna taha de uniformidad en el uso del
término pam¿i>i y un término relacionado: antinomia.
naturaleza de la realidad, y que para él los diferentes elementos
de una paradoja quedan plenamente reconciliados, aunque en este punto los
pensamientos de Dios son más altos que los nuestros (Is 55:8-9). Pero una
verdadera contradicción (como el que «Dios es tres personas y Dios no es tres
personas») implicaría contradicción en la comprensión que Dios tiene de si
mismo y de la realidad, y esto no puede ser.
Cuando el salmista dice: «La suma de tus palabras es la verdad;
tus rectos juicios permanecen para siempre» 'Sal 119:160). implica que las
palabras de Dios no sólo son verdad individualmente sino también cuando se ven
juntas como un todo. Vistas colectivamente, su «suma» es también «verdad». En
última instancia, no hay contradicción interna ni en la Biblia ni en los pensamientos
de Dios.
4. Debemos estudiar teologia sistemática con la ayuda de otros. Debemos
estar agradecidos de que Dios ha puesto maestros en la iglesia («En la iglesia
Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en
tercer lugar. maestros;...» [1 Co 12:28]). Debemos permitir que los que tienen estos dones
de enseñanza nos ayuden a entender las Escrituras. Esto significa que debemos
usar teologías sistemáticas y otros libros que han escrito algunos de los
maestros que Dios le ha dado a la iglesia en el curso de su historia. También
significa que nuestro estudio de teologia incluirá hablar con otros cristianos en cuanto a las cosas que estamos estudiando. Entre aquellos
con quienes hablamos a menudo estarán algunos con dones de enseñanza que pueden
explicar las enseñanzas bíblicas claramente y ayudamos a entenderlas más
fácilmente. De hecho, algunos de los aprendizajes más efectivos en los cursos
de teologia sistemática en universidades y seminarios a menudo ocurren fuera
del salón de clases en conversaciones informales entre estudiantes que
intentan entender por sí mismos las doctrinas bíblicas.
5. Debemos estudiar la teologia sistemática recogiendo y
comprendiendo todos los pasajes de la Biblia pertinentes a cualquier tema. Mencioné
este punto en nuestra definición de teologia sistemática al principio de este
capitulo, pero aquí hay que describir el proceso en sí. ¿Cómo realizar uno un
sumario doctrinal de lo que todos los pasajes de la Biblia enseñan sobre cierto
tema? Para los temas que se cubren en este libro, muchos pensarán que estudiar
los capítulos de este libro y leer los versículos bíblicos anotados en los capítulos
basta. Pero algunos
en el debate
evangélico contemporáneo. la palabra íiMfim’mui se ha usado a vece» para aplicarla
a lo que aquí llamo paradoja. es decir, -lo que parecen ser afirmaciones contradictorias que
sin embargo ambas son verdad* ívea. por ejemplo. John Jcfferson Da vis. Theology Primer | Baker.
Grand Rapids. 19fl |. p 18 > Tal sentido de antinomia ganó
respaldo en un libro ampliamente leído Hvangeium and the Sovrmgnty of God, por J 1 Packer i Inter-Varsity Press. Londres. 1961 En las pp.
18-22 Packer define antinomia como -una apariencia de contradicción» {pero admite en la p 18
que esta definición difiere del Skaner Oxford Dutumary) Mi pn>blema en cuanto a usar antinomia en este
sentido es que la palabra es tan poco conocida en el ingles ordinario que
simplemente aumenta el caudal de términos técnicos de los cristianos tienen que
aprender a fin de entender a los teólogos, v todavía mis tal sentido no lo
respalda ninguno de diccionarios citados arriba, todos los cuales definen
iWfmtwiui en el sentido «contradicción- • por ej. Oxford Engiish Du.tu.vury. 1J71). El problema no es ten», pero ayudaría a la comunicación
si los evangélicos pudieran convenir en un sentido uniforme para estos términos
Una
paradoja por cierto es aceptable en la teología sistemática, y las paradojas mtn heschos
inevitables siempre que tengamos una comprensión definitiva de algún tema
teológico Sm embargo, es importante reconocer que la teología cristiana nunca
debe afirmar una -contradicción» un conjunto de Jos afirmaciones, una de Las
cuales mega a la otra Una contradicción seria: «Dios es tres personas y Dios no
es tres personas» (en donde el término pewm*.$ tiene el
mismo seraxio en ambas mitades de La oración) querrán estudiar más la Biblia sobre algún tema particular o
estudiar algún nuevo tema no cubierto aqui. ¿Cómo puede un estudiante usar la
Biblia para investigar lo que enseñan sobre algún tema nuevo, tal vez uno que
no se ha discutido explícitamente en ninguno de sus textos de teologia
sistemática?
El proceso seria así: (1) Buscar todos los versículos
relevantes. La mejor ayuda en este paso es una buena concordancia que le
permita a uno buscar palabras clave y hallar los versículos en que se trata el
tema. Por ejemplo, al estudiar lo que significa que el hombre fue creado a
imagen y semejanza de Dios, uno necesita buscar todos los versículos en los
cuales aparece «imagen», «semejanza» y «crear». (Las palabras «hombre» y
«Dios» ocurren con demasiada frecuencia para que sean útiles para una búsqueda
en la concordancia). Al estudiar la doctrina de la oración se podrían buscar
muchas palabras (oración, orar,
interceder, petición, súplica, confesar, confesión, alabanza, dar gracias,
acción de gracias, el al.); y tal
vez la lista de versículos sería demasiado larga para ser manejable, asi que el
estudiante tendría que revisar ligeramente la concordancia sin buscar los versiculos.
o la búsqueda se podría probablemente dividir en secciones, o limitarse de
alguna otra manera. También se puede hallar versículos al pensar en la historia
global de la Biblia y buscando las secciones donde pueda haber información
sobre el tema a mano; por ejemplo, el que quiere estudiar sobre la oración tal
vez querrá leer pasajes como la oración de Ana por un hijo (en 1 S 1), la
oración de Salomón en la dedicación del templo (en
1 R 8). la oración de Jesús en el huerto del Getsemani (en Mt 26 y
paralelos), y así por el estilo. Luego, además del trabajo en la concordancia y
de leer otros pasajes que uno pueda hallar sobre el tema, revisar las secciones
relevantes en algunos libros de teología sistemática a menudo trae a la luz
otros versiculos que uno puedan haber pasado por alto, a veces porque en estos
versículos no se usa ninguna de las palabras que se usaron para la búsqueda en
la concordancia."
(2) El segundo paso es leer, tomar notas y tratar de hacer un
sumario de los puntos que hacen los versículos relevantes. A veces un tema se
repetirá a menudo y el sumario de varios versículos será relativamente fácil de
hacer. En otras ocasiones habrá versículos difíciles de entender, y el
estudiante necesitará dedicar tiempo para estudiar un versículo a profundidad
(simplemente leyendo el versículo en su contexto vez tras vez, o usando
herramientas especializadas como comentarios y diccionarios) hasta que se logre
una comprensión satisfactoria.
(3) Finalmente, las enseñanzas de los varios versículos se deben
resumir en uno o más puntos que la Biblia afirma en cuanto a ese tema. El
sumario no tiene que tener la forma exacta de la conclusión de otros sobre el
tema, porque bien podemos ver en la Biblia cosas que otros no han visto, o tal
vez organizamos el tema en forma diferente, o enfatizamos cosas diferentes.
Por otro lado, en este punto es también útil leer secciones
relacionadas, si se puede hallar alguna, en varios libros de teologia
sistemática. Esto provee una verificación útil contra errores o detalles que
se hayan pasado por alto, y a menudo hace que uno se percate de perspectivas y
argumentos altemos que puedesn hacernos modificar o fortificar nuestra
posición. Si el estudiante halla que otros han argumentado a favor de
conclusiones fuertemente divergentes, entonces hay que indicar correctamente esas
otras perspectivas y luego contestarlas. A veces otros libros de teología nos
alertarán a consideraciones históricas o filosóficas que han surgido antes en
la historia de la iglesia, y estas proveerán nociones adicionales o
advertencias contra el error.
El proceso
bosquejado arriba es posible para cualquier cristiano que puede leer su Biblia
y puede buscar las palabras en una concordancia. Por supuesto, las personas
serán cada vez más ágiles y más precisas en este proceso con el tiempo, la experiencia
y la madurez cristiana, pero será una tremenda ayuda para la iglesia si los
creyentes generalmente dedicaran mucho más tiempo a investigar los temas de la
Biblia por sí mismos y derivar conclusiones según el proceso indicado arriba.
El gozo de descubrir temas bíblicos será ricamente recompensador. Especialmente
los pastores y los que dirigen estudios bíblicos hallarán frescor adicional en
su comprensión de la Biblia y en su enseñanza.
6. Debemos estudiar teologia sistemática con alegría y alabanza. El
estudio de teología no es meramente un ejercicio teórico intelectual. Es un
estudio del Dios viviente, y de las maravillas de sus obras en la creación y en
la redención. ¡No podemos estudiar este tema desapasionadamente! Debemos amar
todo lo que Dios es, todo lo que él dice, y todo lo que él hace. «Ama al Señor
tu Dios con todo tu corazón» (Dt 6:5). Nuestra respuesta al estudio de la
teologia de la Biblia debe ser la del salmista que dijo: «¡Cuán preciosos, oh
Dios, me son tus pensamientos!» (Sal 139:17). En el estudio de las enseñanzas de
la Palabra de Dios no debe sorprendemos si a menudo hallamos nuestros
corazones irrumpiendo espontáneamente en expresiones de alabanza y deleite como
las del salmista:
Los preceptos
del Señor son rectos: traen alegría al corazón (Sal 19:8).
Me regocijo en el camino de tus
estatutos más que en todas las riquezas (Sal 119:14).
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
¡Son más dulces que la miel a mi boca! (Sal 119:103).
Tus estatutos son mi herencia
permanente; son el regocijo de mi corazón (Sal 119:111).
Yo me regocijo en tu promesa
como quien halla un gran botín (Sal 119:162).
A menudo
en el estudio de teología la respuesta del cristiano será similar a la de Pablo
al reflexionar sobre el prolongado argumento teológico que acababa de completar
al final de Romanos 11:32. Irrumpe en alabanza gozosa por las riquezas de la
doctrina que Dios le ha permitido expresar:
Qué profundas son las riquezas de la
sabiduría y del conocimiento de Dios! Qué indescifrables sus juicios e impenetrables
sus caminos!
«¿Quién ha conocido la mente del Señor,
o quién ha sido su consejero?»
«¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague?»
Porque todas las cosas proceden de él. y
existen por él y para él. A él sea la gloria por siempre! Amén (Ro 11:33-36).
Estas preguntas al final de cada
capitulo enfocan la aplicación a la vida. Debido a que pienso que la doctrina
se debe sentir a nivel emocional tanto como entenderse a nivel intelectual, en
muchos capítulos he incluido algunas preguntas en cuanto a cómo el lector se siente respecto
a un punto de doctrina. Pienso que estas preguntas demostrarán ser muy valiosas
para los que dedican tiempo para reflexionar en ellas.
1.
¿De qué maneras
(si acaso alguna) ha cambiado este capítulo su comprensión de lo que es
teología sistemática? ¿Cuál era su actitud hacia el estudio de la teología
sistemática antes de leer este capítulo? ¿Cuál es su actitud ahora?
2.
¿Qué es lo más
probable que sucedería a una iglesia o denominación que abandonara el
aprendizaje de teología sistemática por una generación o más? ¿Ha sido esto
cierto de su iglesia?
3.
¿Hay alguna
doctrina que se incluye en la tabla de contenido para la cual una comprensión
más amplia le ayudaría a resolver una dificultad personal en su vida al momento
presente? ¿Cuáles son los peligros espirituales y emocionales que usted
personalmente debe tener presente al estudiar teología sistemática?
4.
Ore pidiéndole a
Dios que haga de este estudio de doctrinas cristianas básicas un tiempo de
crecimiento espiritual y más íntima comunión con él, y un tiempo en el que
usted entiende y aplica correctamente las enseñanzas de la
Biblia.
apologética
doctrina
doctrina principal paradoja teología
bíblica
teología del Antiguo Testamento teología
histórica teología sistemática
contradicción doctrina menor ética
cristiana presuposición
teología del Nuevo Testamento teología
dogmática teologia filosófica
En estas bibliografías por lo general he
incluido sólo obras escritas desde lo que hoy se llamaría una posición
evangélica conservadora. Esto se debe a que el propósito de esta sección es dar al estudiante
acceso fácil a otros tratamientos de cada tema por parte de teólogos que tienen
al igual que este libro las mismas convicciones generales en cuanto a la
naturaleza de la Biblia, que toda ella es totalmente verdad y que es la única y absolutamente
autoritativa Palabra de Dios para nosotros. Una vez que nos salimos de esa convicción, la
variedad de posiciones teológicas se vuelve asombrosamente grande, y hay
suficientes bibliografías en las obras más recientes que se citan abajo. (Sin
embargo, también he incluido dos obras representativas Católicas romanas
debido a la gran influencia de la iglesia católica romana en casi toda
sociedad del mundo.)
Se agrupan a los escritores de acuerdo a
categorías denominacionales amplias, y los escritores dentro de los grupos se colocan en orden
cronológico. Por supuesto, las categorías que siguen no son rígidas, porque a
menudo hay traslapos; muchos angücanos y muchos bautistas son teológicamente
«reformados», mientras otros en esos grupos son teológicamente «arminianos»;
muchos dispensacionalis- tas también son bautistas, en tanto que
otros son presbiterianos, y así por el estilo. Sin embargo las categorías son bastante
representativas de las tradiciones teológicas distinguibles dentro del movimiento
evangélico.
Las
fechas que se indican son las de publicación de la edición final de la teología
sistemática o escrito teológico
principal de cada autor. En donde no se
publicó sólo una obra teológica principal, las fechas representan los años
durante los cuales el autor estaba activamente enseñando y escribiendo en
cuanto a teología sistemática. Se puede hallar información bibliográfica
completa en las pp. 1297-1306.
Secciones enTeologías Sistemáticas Evangélicas
1.
Anglicana (episcopal)
1882-92 Litton, 1-8
1930 Thomas, xvii—xxviii, 146-52
2.
Arminiana (wesleyana o metodista)
1875-76 Pope. 1:3-32, 42-46
1892-94 Miley, 1:2-54
1940 Wiley, 1:13-123
1960 Purkiser, 19-38
1983 Cárter, 1:19-101
1987-90 Oden, 1:11-14, 375-406
3.
Bautista
1767 Gilí, l:vii—xxx
1887 Boyce, 1-8
1907 Strong, 1-51
1917 Mullins, 1-136
1976-83 Henry, 1:13-411; 6:7-34
1983-85 Erickson, 9-149
1987-94 Lewis/Demarest, 1:13-123
4. Dispensarional
|
|
1947
|
Chafer, 1:3-17
|
1949
|
Thiessen, 1-20
|
1986
|
Ryrie, 9-22
|
5.
Luterana
|
|
1917-24
|
Pieper. 1:3-190
|
1934
|
Mueller, 1—89
|
6. Reformada (o presbiteriana)'1
|
|
1559
|
Calvin. 1:3-33, 35-43 (prefacios y 1.1-2)
|
1724-58
|
Edwards, 2:157-63
|
1861
|
Heppe, 1—11,42-47
|
1871-73
|
Hodge, 1:1-150
|
1878
|
Dabney, 133-44
|
1887-1921
|
Warfield. SSW 2:207-320
|
1889
|
Shedd, 1:3-58; 3:1-26
|
1937-66
|
Murray, CW 1:3-8, 169-73; CW 4:1-21
|
1938
|
Berkhof. Intro. 15-128. 170-86
|
1962
|
Buswell, 1:13-26
|
7. Renovada (o carismática o
pentecostal)
|
|
1988-92
|
Williams, 1:11-28
|
Secciones en Teologías Sistemáticas Católicas Romanas
Representativas
1. Católica Romana: tradicional 1955 Ott, 1-10
2. Católica Romana: Post-Vaticano II 1980 McBrien, 1:3-78, 183-200
Otras obras Baker, D. L. «Biblical Theology». En NDT p. 671.
Berkhof, Louis. Introduction to Systematic Theology. Eerdmans, Grand Rapids,
1982, pp. 15-75 (publicado primero en 1932).
Bray, Gerald L., ed. Contours of Christian Theology. Intervarsity Press, Downers Grove, IL. 1993.
______ . «Systematic Theology, History of». En
NDT pp. 671-72.
Cameron, Nigel M., ed. The Challenge of Evangelical Theology: Essays
in Approach and Method. Rutherford
House, Edinburgh, 1987.
Carson, D. A. «Unity and Diversity in the New
Testament: The Possibility of Systematic Theology». En Scripture and Truth. Ed. por D. A. Carson y John Woodbridge.
Zondervan, Grand Rapids. 1983, pp.
65-95.
12En la categoría reformada he incluido referencias cruzadas de once
teologías sistemáticas (tas mencionadas en este capitulo más Bavinck en algunos
capítulos t. Dos otras obras reformadas muy bien escritas son Foundations eftht Chnstian Faith por James Momgomery Botce < InterVarsiry Press. Downers Grove. III.. 1986; y Ccmcuc Tha> tojvporJ. I Packer (Tyndale House. Whcaton. 111.1993). pero no indico referencias cruzadas a ellas
al fin de cada capitulo porque son escritas para públicos más populares que las
demás obras reformadas incluidas, y porque pienso que once teologías reformadas
ya son suficientes para dar suficiente muestra del pensamiento reformado
Davis, JohnJefferson. Foundations of
Evangelical Theology. Baker, Grand Rapids, 1984.
__ . The Necessity of
Systematic Theology. Baker, Grand Rapids, 1980.
__ . Theology Primer:
Resources for the Theological Student. Baker, Grand
Rapids, 1981.
Demarest, Bruce. “Systematic Theology.” En EDT pp. 1064-66.
Erickson, Millard.
Concise Dictionary of Christian Theology. Baker, Grand
Rapids, 1986.
Frame, John. Van Til the
Theologian. Pilgrim, PhiUipsburg, NJ, 1976.
Geehan, E.R., ed.Jerusalem and Athens. Craig Press, Nutley, NJ, 1971.
Grenz, Stanley J. Revisioning
Evangelical Theology: A Fresh Agenda for the 21st Century. InterVarsity
Press, Downers Grove, IL, 1993.
House, H. Wayne.
Charts of Christian Theology and Doctrine. Zondervan, Grand Rapids, 1992.
Kuyper, Abraham. Principies of
Sacred Theology. Trad. porj. H. DeVries. Eerd- mans, Grand Rapids, 1968 (reimpresión; primero publicada como Encyclope- dia of Sacred
Theology en 1898).
Machen, J. Gresham. Christianity and
Liberalism. Eerdmans, Grand
Rapids, 1923. (Este libro de
180 páginas es, en mi opinión, uno de
los estudios teológicos más
significativos jamás escritos. Da un claro vistazo general de las principales doctrinas bíblicas y en cada punto muestra las diferencias vitales con la teología protestante liberal, diferencias que todavía nos confrontan hoy. Es lectura que exijo en todas mis clases de introducción a la teología).
Morrow, T. W. «Systematic Theology». En NDT p. 671.
Poythress, Vem. Symphonic Theology:
The Validity of Múltiple Perspectives in Theology. Zondervan,
Grand Rapids, 1987.
Preus, Robert D.
The Theology of Post-Reformation Lutheranism: A Study of Theological Prolegomena. 2 vols. Concordia, St. Louis, 1970.
Van Til, Cornelius. In Defense of
the Faith voL 5: An Introduction to Systematic Theo- logy. n. p. Presbyterian and Reformed, 1976,
pp. 1-61, 253-62.
____ . The Defense of
the Faith. Filadelfia: Presbyterian and Reformed, 1955.
Vos, Geerhardus. «The Idea of Biblical
Theology as a Science and as a Theological Discipline». En Redemptive
History and Biblical Interpretation pp. 3-24. Ed. por
Richard Gaffin. Presbyterian and Reformed, PhiUipsburg, NJ, 1980 (arricie first published 1894).
Warfield, B. B. «The Indispensableness
of Systematic Theology to the Preacher». En Selected Shorter
Writings of Benjamín B. Warfield 2:280-88. Ed. by John E. Meeter. Presbyterian and
Reformed, Nutley, NJ, 1973 (arricie first published 1897).
__ .
«The Right of Systematic Theology». En Selected Shorter
Writings of
Benjamín
B. Warfield 2:21-279. Ed. Por John E. Meeter. Presbyterian and Reformed,
Nutley, NJ, 1973 (artículo publicado primero en 1896).
Wells, David. No Place for Truth,
or, Whatever Happened to Evangelical Theology? Eerdmans, Grand
Rapids, 1993.
Woodbridge, John D.. and Thomas E. McComiskey, eds. Doing Theology in Today's
World: Essays in Honor ofKenneth S. Kantzer. Zondervan, Grand Rapids, 1991.
Los estudiantes repetidamente han mencionado que una de las
partes más valiosas de cualquiera de sus cursos en la universidad o seminario
ha sido los pasajes bíblicos que se les exigió memorizar. «En mi corazón
atesoro tus dichos para no pecar contra ti» (Sal 119:11). En cada capítulo, por
consiguiente, he incluido un pasaje apropiado para memorizar de modo que los instructores
puedan incorporar la memorización de la Biblia dentro de los requisitos del
curso siempre que sea posible. (Los pasajes bíblicos para memorizar que se
indican al final de cada capítulo se toman de la NVI. Los mismos pasajes
tomados de la Reina Valera 1960 y la Biblia de las Américas se hallan en el
apéndice 2).
Mateo 28:18-20: Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se
me ha dado toda autoridad en el cielo yen la tierra. Por tanto, vayan y hagan
discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espiritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre,
hasta el jin del mundo.
La buena teología sistemática nos lleva a alabar. Es correcto por
tanto que al final de cada capítulo se incluya un himno relacionado con el
tema del capítulo. En un aula, el himno debe cantarse al principio y al final
de la clase. Por otro lado, el lector individual puede cantarlo en privado o
simplemente meditar en silencio en las palabras.
A menos que se
señale lo contrario, las palabras de estos himnos son ya de dominio público y
no están sujetas a restricciones de derechos de autor. Desde luego, se pueden
escribir para proyectarlas o fotocopiarlas.
¿Por qué he usado tantos himnos? Aunque me gustan muchos de los
más recientes cánticos de adoración y alabanza que tanto se cantan hoy, cuando
comencé a seleccionar himnos que correspondieran a las grandes doctrinas de la
fe cristiana, me di cuenta que los grandes himnos de la iglesia de siempre tienen
una riqueza y amplitud que todavía no tiene igual. No sé de muchos cánticos de
adoración modernos que abarquen los temas de los capítulos de este libro de una
manera amplia. Quizá lo que digo sirva de exhortación a los compositores
modernos a estudiar estos capítulo y después escribir canciones que reflejen
las enseñanzas de la Biblia en los respectivos temas.
Para este
capítulo, sin embargo, no hallé himno antiguo ni moderno que diera gracias a
Dios por el privilegio de estudiar teología sistemática a partir de las páginas
de la Biblia. Por tanto, he seleccionado un himno de alabanza general, que es
siempre apropiado.
«¡Oh, que tuviera
lenguas mil!»
Este himno de Carlos Weslev
(1707-88) empieza deseando tener «mil lenguas» para cantarle alabanzas a Dios.
La segunda estrofa es una oración pidiendo que Dios le «ayude» a proclamar su
alabanza por toda la tierra.
¡Oh, que
tuviera lenguas mil Del Redentor cantar La gloria de mi Dios y Rey,
Los triunfos de
su amor!
Bendito
mi Señor y Dios,
Te quiero
proclamar;
Decir al mundo en
derredor Tu nombre sin igual.
Dulce es
tu nombre para mí,
Pues
quita mi temor;
En él halla salud
y paz El pobre pecador.
Rompe
cadenas del pecar;
Al preso
librará;
Su sangre
limpia ai ser más vil,
¡Gloria a Dios,
soy limpio ya!
AUTOR:
CARLOS WESLEY, TRAD. ROBERTO H. DALKE (TOMADO DE HIMNOS DE FE Y .ALABANZA, #25)
[1] Esta definición de teología sistemática la lomo del profesor John
Framc. ahora en el Wcstminster Seminary de Escondido. California, bajo quien
tuve el privilegio de estudiar de 1971 a 1973 (en el Seminario Wcstminster,
Fdadclfia) Aunque es imposible reconocer mi deuda a él en todo punto, es
apropiado expresar mi gratitud a él en este punto, y decir que probablemente él
ha influido en mi pensamiento teológico más que cualquier otra persona.
especialmente en los asuntos cruciales de la naturaleza de la teologia
sistemática y la doctrina de la palabra de Dios Muchos de sus ex alumnos
reconocerán ecos de sus enseñanzas en las páginas que siguen, especialmente en
esos dos asuntos.

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