Capitulo 8
Las cuatro características de las Escrituras: (4) Suficiencia
¿Es la Biblia suficiente para saber lo que Dios quiere que pensemos y hagamos?
EXPLICACIÓN Y BASE BÍBLICA
Las cuatro características de las Escrituras: (4) Suficiencia
¿Es la Biblia suficiente para saber lo que Dios quiere que pensemos y hagamos?
EXPLICACIÓN Y BASE BÍBLICA
¿Debemos buscar
otras palabras de Dios además de las que tenemos en la Bibha? La doctrina de
la suficiencia de la Bibha considera este asunto.
Podemos
definir la suficiencia de la Biblia como sigue La suficiencia de la Biblia quiere decir que
la Biblia contiene todas las palabras de Dios que él quería que su pueblo tuviera
en cada etapa de ¡a historia de la redención, y que ahora contiene todo lo que
necesitamos que Dios nos diga para salvación, para confiar en él
perfectamente y para obedecerle perfectamente.
Esta definición hace énfasis en que es solo en la Biblia donde debemos
buscar las palabras de Dios para nosotros. También nos recuerda que Dios
considera que lo que nos ha dicho en la Biblia es suficiente para nosotros, y que
debemos regocijamos en la estupenda revelación que nos ha dado y estar
contentos con ella.
Significativo respaldo bíblico y explicación de esta doctrina se
halla en las palabras de Pablo a Timoteo: «Desde tu niñez conoces las Sagradas
Escrituras, que pueden darte
la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús» (2 Ti 3:15). El contexto
muestra que «las Sagradas Escrituras» aquí significan las palabras escritas de
la Biblia (2 Ti 3:16). Esto es una indicación de que las palabras de Dios que
tenemos en la Biblia son todas las palabras de Dios que necesitamos a fin de
ser salvos; estas palabras pueden hacemos sabios «para la salvación». Esto lo
confirman otros pasajes que hablan de las palabras de la Biblia como los medios
que Dios usa para llevamos a la salvación (Stg 1:18; 1 P 1:23).
Otros pasajes indican que la Bibha es suficiente para equipamos para
vivir la vida cristiana. Pablo de nuevo le escribe a Timoteo: «Toda la
Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para
corregir y para instruir en la justicia. a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda
buena obra» (2 Ti 3:16-17).
Aqui Pablo indica
que un propósito por el cual Dios hizo que se escribiera la Biblia fue
capacitamos para que podamos estar «enteramente capacitado para toda buena
obra». Si hay alguna «buena obra» que Dios quiere que el creyente haga.
este pasaje indica
que Dios ha hecho provisión en su palabra para capacitar al creyente para eso.
Asi que no hay ninguna «buena obra» que Dios quiera que hagamos aparte de las
que se enseñan en alguna parte en la Biblia; ella puede capacitamos para toda buena obra.
Una
enseñanza similar se halla en el Salmo 119: «Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor»(v. 1). Este versículo muestra un equivalente entre ser "perfectos»
y «andar conforme a la ley del Señor»; los que son perfectos son los que andan en
la ley del Señor. Aqui de nuevo tenemos una indicación de que todo lo que Dios
requiere de nosotros consta en su palabra escrita; simplemente hacer todo lo
que la Biblia nos ordena es ser intachables a los ojos de Dios.
Para ser
moralmente perfectos a los ojos de Dios, entonces, ¿qué debemos hacer además
de lo que Dios nos ordena en la Biblia? ¡Nada! ¡Nada en absoluto! Si guardamos
las palabras de la Bibha seremos «perfectos» y estaremos haciendo «toda buena
obra» que Dios espera de nosotros.
Por supuesto, nos damos cuenta de que nunca obedeceremos
perfectamente toda la Biblia en esta vida (vea Stg 3:2; 1 Jn 1:8-10; y el cap. 24, más adelante).
Así que al principio pudiera parecer que no es muy significativo decir que todo
lo que tenemos que hacer es lo que Dios nos ordena en la Biblia, puesto que
nunca podremos obedecerla en su totalidad en esta vida. Pero la verdad de la
suficiencia de la Bibha es de gran significación para nuestra vida cristiana,
porque nos capacita para enfocar nuestra búsqueda de las palabras de Dios para nosotros sólo en
la Biblia y nos ahorra la interminable tarea de buscarlas en todos los escritos
de los cristianos en toda la historia, o en toda las enseñanzas de la iglesia,
o en todos los sentimientos e impresiones subjetivas que vienen a nuestra mente
día tras día, a fin de hallar lo que Dios requiere de nosotros. En un sentido
muy práctica quiere decir que podemos arribar a conclusiones claras sobre
muchas enseñanzas de la Biblia. Por
1
Esto no
tiene la intención de implicar que las impresiones subjetivas de la voluntad de
Dios son inútiles o que se deban ignorar Eso sugeriría una noción casi deísta
de que Dios (no) interviene en las vidas de sus hijos y una noción más bien mecánica
o impersonal de su dirección. Dios puede usar, y en efecto usa. impresiones
subjetivas de su voluntad para recordamos y animamos, y a menudo para impulsar
nuestros pensamientos en la dirección apropiada en muchas decisiones rápidas
que tomamos tndo el dia; y es la Biblia en si misma la que nos dice en cuanto a
estos factores subjetivos en la dirección vea Hch 16:f»-7; Ro 8 9. 14, 16; Gá
5:16-18. 25). Sin embargo estos versiculos sobre la suficiencia de la Biblia nos
enseñan que ules impresiones subjetivas pueden tan sólo recor- Juntos normas
morales que ya están en la Riblta. o traer a la mente hechos que nosotros (por
lo menos en teoría) podríamos haber sabido o sabíamos de otra manera, nunca pueden
añadir a los mandamientos de la Biblia, o reemplazar la Biblia para definir
cuál es la voluntad de Dios, o ser igual a la Biblia en autoridad en nuestras vidas
Debido a que personas Je toda clase de tradiciones cristianas han
cometido serios errores cuando se han sentido confiados de que Dios Ies estaba
«guiando los» a tomar una decisión en particular, es importante recordar que.
excepto en donde un pasaje explícito de la Biblia se aplica directamente a una
situación, nunca podemos tener el ciento por ciento de certeza en esta vida de que
sabemos cuál es la voluntad de Dios en una situación. Podemos tener sólo grados
vanados de confianza en diferentes situaciones Aunque nuestra capacidad para
discernir la voluntad de Dios debe aumentar conforme crecemos en la madurez cristiana,
inevitablemente cometeremos algunos errores. Respecto a esto he hallado útil
una trase de Edmund Clowney. «El grado de certeza que tenemos respecto a la
voluntad de Dios en una situación es directamente proporcional al grado de
claridad que tenemos en cuanto a cómo la palabra de Dios se aplica a la
situación* de una conversación personal. noviembre 1992).
ejemplo, aunque requiere algo de trabajo, es posible hallar
todos los pasajes bíblicos que son directamente pertinentes al tema del
matrimonio y divorcio, o las responsabilidades de los padres para con los
hijos, o las relaciones entre el creyente y el gobierno dvil.
Esta doctrina significa, aún más. que es posible compilar todos
los pasajes que se relacionan directamente con asuntos doctrinales como la
expiación, o la persona de Cristo, o la obra del Espíritu Santo en la vida del
creyente hoy. En estas y cientos de otras cuestiones morales y doctrinales, la
enseñanza bíblica en cuanto a la suficiencia de la Biblia nos da confianza de
que podremos hallar lo que Dios nos exige que pensemos y hagamos en estas
cuestiones. En muchas de estas cuestiones podemos lograr confianza de que
nosotros, junto con la vasta mayoría de la iglesia a través de la historia,
hemos hallado y formulado correctamente lo que Dios quiere que pensemos o
hagamos. Dicho en forma sencilla, la doctrina de la suficiencia de la Biblia
nos dice que es posible estudiar teología sistemática y ética, y hallar respuestas
a nuestras preguntas.
En este punto diferimos de los teólogos católicos romanos, que
dirían que no hemos hallado todo lo que Dios nos dice en cuanto a un tema en particular
mientras no hayamos escuchado la enseñanza oficial de la iglesia en toda su
historia. Nosotros responderíamos que aunque la historia de la iglesia puede ayudamos
a entender lo que Dios nos dice en la Biblia, jamás en la historia de la
iglesia Dios ha añadido a las enseñanzas o mandamientos de la Biblia; en ninguna parte
en la historia de la iglesia fuera de la Bibha Dios ha añadido algo que nos
exija que creamos o hagamos. La Bibha es suficiente para equipamos para «toda
buena obra», y andar en sus caminos es ser «perfectos» a los ojos de Dios.
En este punto también diferimos de los teólogos no evangélicos que
no están convencidos de que la Bibha es la Palabra de Dios en un sentido único
y absolutamente autoritativo, y que por consiguiente buscarían no sólo en la
Biblia sino también en muchos otros de los primeros escritos cristianos en un
esfuerzo por hallar no tanto lo que
Dios le dijo a la humanidad sino
más bien lo que muchos
cristianos iniciales experimentaron en su
relación con Dios. Ellos no esperarían llegar a una sola conclusión unificada
en cuanto a lo que Dios quiere que pensemos o hagamos respecto a un asunto en
particular, sino descubrir una variedad de opiniones y puntos de vista
compilados alrededor de ideas principales unificadoras. Todos los puntos de
vista sostenidos por los primeros cristianos en alguna de las primeras iglesias
serían potencialmente puntos de vista válidos para que los cristianos los
sostengan hoy también. A esto replicaríamos que nuestra búsqueda de respuestas
a cuestiones teológicas y éticas no es una búsqueda para saber lo que varios
creyentes han pensado en la historia de la iglesia, sino una búsqueda para
hallar y entender lo que Dios mismo nos dice en sus propias palabras, que se
hallan en la Biblia y sólo en la Biblia.
La doctrina de la suficiencia de la Bibha no implica que Dios no pueda añadir otras
palabras a las que ya le ha dicho a su pueblo. Más bien implica que el hombre no puede
añadir por iniciativa propia otras palabras a las que Dios ya ha dicho. Todavía
más, implica que de hecho Dios no
le ha dicho a los seres
humanos ninguna otra palabra que nos exija que creamos u obedezcamos aparte de las
que ya tenemos ahora en la Bibha.
Este punto es importante, porque nos ayuda a entender cómo Dios
pudo decirle a su pueblo que sus palabras para ellos eran suficientes en
muchos puntos diferentes en la historia de la redención, y cómo él pudo no
obstante añadir otras palabras más adelante. Por ejemplo, en Deuteronomio 29:29
Moisés dice: «Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado
nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos
todas las palabras de esta ley».
Este versículo nos recuerda que Dios siempre ha tomado la
iniciativa para revelamos cosas. Él ha decidido qué revelar y qué no revelar.
En cada etapa de la historia de la redención, lo que Dios había revelado era
para su pueblo en ese tiempo, y ellos debían estudiar, creer y obedecer esas
cosas. Con progreso ulterior en la historia de la redención, se añadieron más
palabras de Dios que registraban e interpretaban esa historia (vea el capitulo
3 respecto al desarrollo del canon).
De este modo, al tiempo de la muerte de Moisés los primeros dnco
libros de nuestro Antiguo Testamento fueron suficientes para el pueblo de Dios en
ese tiempo. Pero Dios dirigió a autores posteriores para añadir más de modo que
las Escrituras fueran suficientes para los creyentes en tiempos subsiguientes. Para
los cristianos de hoy, las palabras de Dios que tenemos en el Antiguo y Nuevo
Testamentos juntos son suficientes para nosotros durante la edad de la iglesia.
Después de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, y la fundación de la
iglesia primitiva según se registra en el Nuevo Testamento, y la compilación de
los libros del canon del Nuevo Testamento, no ha tenido lugar ningún otro ano
central redentor de Dios en la historia (actos que tienen pertinencia directa
para todo el pueblo de Dios en el futuro), y por consiguiente no nos ha sido dada
ninguna otra palabra de Dios para registrar esos actos e interpretárnoslos.
Esto quiere decir que podemos citar pasajes bíblicos de todo el
canon para mostrar que el principio de la suficiencia de la revelación de Dios
a su pueblo en cada momento en particular ha seguido siendo el mismo. En este sentido,
estos versículos que hablan en cuanto a la suficiencia de la Biblia en
periodos anteriores también se aplican directamente a nosotros, aunque el tamaño
de la Biblia ahora es mayor que el tamaño de las Escrituras a que se referían
en su escenario original. Los siguientes pasajes bíblicos, pues, se aplican a
nosotros también en ese sentido:
No añadan n¡ quiten palabra alguna a esto que yo les ordeno. Más bien, cumplan los mandamientos del Señor su Dios i Dt 4:2
;.
Cuídate de poner en práctica todo lo que te ordeno, jin añadir ni quitar nada (Dt 12:32).
Toda palabra de Dios es digna de
crédito: Dios protege a los que en él buscan refugio. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y te exponga como a un mentiroso (Pr
30:5-6).
A todo el que escuche las palabras del mensaje prolético de este
libro le advierto esto: Si alguno le
añade algo. Dios le añadirá a
él las plagas descritas en este libro. Y si alguno quita palabras de este libro
de profecía. Dios le quitará su pane del árbol de la vida y de la ciudad santa,
descritos en este libro (Ap 22:18-19).
D.
Aplicaciones
prácticas de la suficiencia de las Escrituras
La
doctrina de la suficiencia de Escrituras tiene varías aplicaciones prácticas a
nuestra vida cristiana. La siguiente lista tiene el propósito de ser útil pero
no exhaustiva.
1.
La suficiencia de
la Bibha debe animamos al tratar de descubrir lo que Dios quisiera que pensemos (en cuanto a
algún asunto doctrinal en particular) o que hagamos (en una
situación en particular). Debemos sentimos animados porque todo lo que Dios
quiere decimos respecto a ese asunto se halla en la Biblia. Esto no quiere
dedr que la Bibha responda a todas las preguntas que podamos concebir, porque «Lo
secreto le pertenece al Señor nuestro Dios» Dt 29:29); pero sí significa que
cuando nos vemos frente a un problema de importanda genuina en nuestra vida
cristiana, podemos acercamos a la Bibha con la confianza de que en ella Dios
nos proveerá dirección en ese problema.
Habrá, por supuesto, ocasiones cuando la respuesta que hallamos
es que la Bibha no dice nada directamente sobre nuestra pregunta. (Este sería
el caso, por ejemplo, si tratamos de hallar en la Biblia cuál es el «orden del
culto» que debemos seguir los domingos por la mañana, o si es mejor
arrodillarse o tal vez ponerse de pie cuando oramos, o a qué hora debemos
servimos nuestras comidas durante el día, etc.). En esos casos, podemos concluir
que Dios no nos exige que pensemos o que actuemos de cierta manera respecto a
ese asunto (excepto, tal vez. en términos de principios más generales respecto
a nuestras actitudes y metas). Pero en muchos otros casos hallaremos dirección directa
y clara del Señor para capacitarnos para «toda buena obra» (2 Ti 3:17).
Conforme
avanzamos en la vida, la práctica frecuente de buscar en la Biblia dirección
resultará en una capacidad credente de hallar respuestas precisas, formuladas
cuidadosamente, a nuestros problemas y preguntas. El crecimiento a lo largo de
la vida en la comprensión de la Biblia incluirá, pues, crecimiento en la
habilidad de entender apropiadamente las enseñanzas de la Biblia y aplicarlas a
cuestiones específicas.
2. La suficiencia de la Biblia nos recuerda que no debemos añadirle nada a la Biblia y que no debemos
darle a otro escrito igual valor que a la Biblia. Casi toda religión falsa o secta viola este prindpio. Los mormones,
por ejemplo, aducen creer en la Bibha, pero también conceden autoridad divina a
El Libro de Mormón. Los que siguen la Cienda Cristiana similarmente aducen creer en
la Biblia, pero en la práctica consideran que el libro Ciencia y salud con clave a la Biblia por Mary Baker Eddy, está a la par de la Biblia y por endma de ella
en autoridad. Puesto que estas afirmadones
violan los mandamienros de Dios de
no añadir a sus palabras, no debemos pensar que en estos escritos se pueda
hallar alguna palabra adicional de Dios para nosotros. Incluso en iglesias cristianas
a veces se comete un error similar cuando hay quienes van más allá de lo que la
Biblia dice y afirman con gran confianza ideas nuevas en cuanto a Dios, o el
cielo, basando su enseñanza no en la Biblia sino en su propia especulación o
incluso en experiencias que aducen de haber muerto y haber regresado a la vida.
3.
La suficiencia de
la Biblia también nos dice que Dios no nos exige
que creamos nada en cuanto a si mismo o su obra redentora que no se halla en la
Biblia. Entre los escritos
de la época de la iglesia primitiva hay algunas colecciones de dichos que supuestamente
dijo Jesús y que no fueron preservados en los Evangelios. Es probable que por lo
menos algunos de estos «dichos de Jesús» que se halla en esos escritos sean en realidad
registros precisos de cosas que Jesús en efecto dijo (aunque ahora para nosotros
es imposible determinar con algún alto grado de probabilidad cuáles serian
esos dichos i. Pero en realidad no importa para nada en nuestra vida cristiana
que jamás leamos alguno de esos dichos, porque Dios ha hecho que se anote en la
Biblia todo lo que necesitamos saber de las palabras y obras de Jesús a fin de
confiar en él y obedecerle perfectamente. Aunque estas colecciones de dichos
tienen algún valor limitado en la investigación lingüistica y tal vez para el estudio
de la historia de la iglesia cristiana, no tienen ningún valor directo para nosotros
para aprender lo que debemos creer en cuanto a la vida y enseñanzas de Cristo,
o para formular nuestras convicciones doctrinales y éticas.
4.
La suficiencia de
la Biblia nos muestra que no
debemos colocar ninguna revelación moderna de Dios en nivel igual de autoridad
al de la Biblia. En varias
ocasiones en toda la historia de la iglesia, y particularmente en el movimiento
carismático moderno, ha habido quienes han aducido que Dios ha dado
revelaciones por medio de ellos para beneficio de la iglesia. Sin embargo, como
quiera que evaluemos tales afirmaciones, debemos tener cuidado de nunca
permitir (ni en teoría ni en la práctica) que se coloquen tales revelaciones a
igual nivel que la Biblia.4 Debemos insistir en que Dios no nos
exige que creamos nada en cuanto a si mismo o su obra en el mundo que esté contenido
en esas revelaciones pero no en la Biblia; y debemos insistir que Dios no nos
exige que creamos u obedezcamos ninguna directiva moral que nos venga mediante
tales medios pero que la Biblia no confirma. La Bibha contiene todo lo que
necesitamos que Dios nos diga para confiar en él y obedecerle perfectamente.’
También se debe notar en este punto que siempre que han surgido
desafios a la suficiencia de la Bibha en forma de otros documentos que se pretende
colocar junto a la Biblia (sea de literatura cristiana extrabiblica del primer
siglo o de las enseñanzas acumuladas de la Iglesia Católica Romana, o de
libros de sectas como el Libro de Mormón), el resultado siempre ha sido (1) restarle énfasis a
las enseñanzas de la Biblia misma y (2) empezar a enseñar algunas cosas que son
contrarias a la Bibha. Este es un peligro respecto al cual la iglesia siempre debe
estar consciente.
5. Con respecto a vivir la vida cristiana, la suficiencia de la
Biblia nos recuerda que nada es
pecado si no está prohibido por la Biblia bien sea explícitamente o por
implicación. Andar en la ley
de Dios es ser «perfecto» (Sal 111:1). Por consiguiente no debemos añadir
prohibiciones a las que ya se indican en la Biblia. De tiempo en tiempo puede
haber situaciones en las que podría estar mal. por ejemplo, que el creyente
tome café o Coca-Cola, o que vaya al cine, o que coma carne ofrecida a los
ídolos (vea 1 Co 8—10), pero a menos que se pueda mostrar alguna enseñanza
especifica
0
algún principio
general de la Biblia que prohíba estas cosas (o cualquier otra actividad) para
todos los creyentes, de todos los tiempos, debemos insistir que estas
actividades no son pecado en sí mismas y que Dios no prohíbe esas cosas en toda
situación para su pueblo.
Este es también un principio importante porque siempre hay en los
creyentes una tendencia a empezar a descuidar la búsqueda diaria regular en la
Biblia de dirección y empezar a vivir según un conjunto de reglas escritas o tácitas
(o tradiciones denominacionales) respecto a lo que uno hace o no hace en la
vida cristiana.
Es más, siempre que añadimos algo a la lista de pecados que
prohíbe la Bibha misma, se le hace daño a la iglesia y a la vida de los
creyentes como individuos. El Espíritu Santo no dará poder para la obediencia a
reglas que no tienen aprobación de Dios en la Bibha. ni tampoco los creyentes en
general hallarán deleite en la obediencia a mandamientos que no están de
acuerdo con las leyes de Dios escritas en sus corazones. En algunos casos los
creyentes pueden repetida y fervientemente suplicarle a Dios «victoria» sobre
supuestos pecados que en realidad no son pecados de ninguna manera, y sin embargo
no se les dará ninguna «victoria», porque la actitud o acción en cuestión no es
un pecado y no desagrada a Dios. Gran desaliento en la oración y frustración
en la vida cristiana puede ser generalmente el resultado.
En otros casos lo que resulta es la desobediencia continuada o
incluso creciente a estos nuevos «pecados», junto con un falso sentido de culpa
y alejamiento de Dios. A menudo surge una creciente insistencia rígida y
legalista a estas nuevas reglas de parte de los que en efecto las siguen,
y la comunión genuina entre los creyentes en la iglesia disminuye. A menudo la
evangelización queda sofocada, porque la proclamación silenciosa del evangelio
que resulta de la vida de los creyentes por lo menos parecerá (a los de afuera)
que incluye el requisito adicional de que uno debe encajar en este patrón uniforme
de vida a fin de llegar a ser miembro del cuerpo de Cristo.
Un claro ejemplo de tales adiciones a los mandamientos de la
Biblia se halla en la oposición de la Iglesia Catóhca Romana a los métodos
«artificiales» del control de nacimientos, oposición que no tiene ningún respaldo
válido en la Bibha. El resultado ha sido una desobediencia ampliamente extendida,
alejamiento y culpa falsa. Sin embargo es tal la propensión de la naturaleza
humana a hacer tales reglas que probablemente se podría hallar otros ejemplos en
tradiciones escritas o tácitas de casi cualquier denominación.
6.
La suficiencia de
la Bibha también nos dice que Dios no
nos exige nada que no esté ordenado en la Biblia explícitamente o por
implicación. Esto nos
recuerda que el enfoque de nuestra búsqueda de la voluntad de Dios debe estar
en la Bibha, antes que en buscar dirección mediante oración por circunstancias
cambiadas o sentimientos alterados, o dirección directa del Espíritu Santo
aparte de la Biblia. También quiere decir que si alguien aduce tener un mensaje
de Dios diciéndonos lo que debemos hacer, nunca debemos dar por sentado que es
pecado desobedecer tal mensaje a menos que pueda quedar confirmado por la aplicación
de la misma Bibha a nuestra situación.
El descubrimiento de esta gran verdad podria dar tremenda alegría
y paz a la vida de miles de creyentes que, gastando incontables horas
procurando hallar la voluntad de Dios fuera de la Bibha, a menudo no tienen
certeza de si la han hallado. Es más, muchos creyentes hoy tienen escasa
confianza en su capacidad para descubrir la voluntad de Dios con algún grado de
certeza. Asi que hay escaso esfuerzo por hacer la voluntad de Dios (porque,
¿quién puede saberla?) y poco crecimiento en santidad delante de Dios.
Lo opuesto debería ser la verdad. Los creyentes que están
convencidos de la suficiencia de la Bibha deberían empezar anhelantemente a buscar
y hallar la voluntad de Dios en la Biblia. Deberían con anhelo y regularmente crecer
en obediencia a Dios, y experimentar gran libertad y paz en la vida cristiana. Entonces
podrían decir con el salmista:
Por toda la
eternidad
obedeceré fielmente tu ley.
Viviré con toda libertad.
porque he buscado tus preceptos. ...
Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar (Sal 119: 44-45, 165).
7. La suficiencia de la Biblia nos recuerda que en nuestra
enseñanza doctrinal y ética debemos hacer énfasis en lo que la Biblia hace énfasis y estar contentos con lo que Dios nos ha dicho oí la
Biblia. Hay algunos
temas respecto a los cuales Dios nos ha dicho muy poco o nada en la Bibha. Debemos recordar que «lo
secreto le pertenece al Señor nuestro Dios» (Dt 29:29) y que Dios nos ha
revelado en la Biblia exactamente lo que consideró apropiado para nosotros.
Debemos aceptar esto y no pensar que la Bibha es algo menos de lo que debería
ser. ni empezar a desear que Dios nos hubiera dado mucha más información en
cuanto a temas sobre los cuales hay muy pocas referencias bíblicas. Por
supuesto, habrá algunas situaciones en las que nos vemos confrontados con un
problema en particular que requiere gran atención, mucho más que el énfasis que
recibe en la enseñanza de la Bibha. Pero esas situaciones deben ser relativamente
infrecuentes y no deberían ser representativas del curso general de nuestras
vidas o ministerios
Es característica de muchas sectas martillar porciones o
enseñanzas oscuras de la Bibha (uno piensa en el énfasis mormón en el bautismo
por los muertos, tema que se menciona sólo en un versículo de la Biblia 1 Co
15:211, en una frase cuyo significado exacto ahora es evidentemente imposible
de determinar con certeza). Pero un error similar lo cometió toda una
generación de eruditos liberales del Nuevo Testamento en la primera parte del
siglo pasado, que dedicaron la mayor parte de su vida académica a una búsqueda inútil
de las fuentes «detrás» de nuestras narraciones presentes de los Evangelios o
la búsqueda de los «auténticos» dichos de Jesús.
Desdichadamente, un patrón similar ha tenido lugar demasiado a
menudo entre evangélicos dentro de varias denominaciones. Los asuntos doctrinales
que han dividido a las denominaciones protestantes evangélicas entre si casi
uniformemente han sido asuntos sobre los cuales la Biblia pone relativamente
poco énfasis, y asuntos en los cuales nuestras conclusiones se deben derivar de
inferencia hábil mucho más que de afirmaciones bíblicas directas. Por ejemplo,
ha habido o se han mantenido diferencias denominacionales respecto a la forma
«apropiada» de gobierno de la iglesia, la exacta naturaleza de la presencia de
Cristo en la Cena del Señor, la secuencia exacta de los eventos que rodearán
el retomo de Cristo, el tipo de personas que se deben admitir en la cena del Señor,
la manera en que Dios planeó que los méritos de la muerte de Cristo se apliquen
a los creyentes y no a los que no creen, los candidatos apropiados para el
bautismo, la correcta comprensión del «bautismo en el Espíritu Santo»,
etcétera.
No debemos decir que estos asuntos no tienen ninguna importancia,
ni tampoco debemos decir que la Bibha no dé solución a ninguno de ellos (en verdad,
con respecto a muchos de ellos se defenderá una solución específica en otros
capítulos de este libro). Sin embargo, puesto que todos estos temas reciben relativamente escaso énfasis directo en la Biblia es irónico y trágico que dirigentes denominacionales a menudo
dediquen gran pane de su vida a defender precisamente puntos doctrinales
menores que hacen a sus denominaciones diferentes de otras. ¿Está realmente
tal esfuerzo motivado por el deseo de lograr unidad de comprensión en la
iglesia, o acaso pudiera brotar en alguna medida del orgullo humano, de un
deseo de retener poder sobre otros, o de un intento de autojustificación. lo cual
desagrada a Dios y a la larga no edifica para nada a la iglesia?
1.
En
el proceso de crecer en la vida cristiana y ahondar su relación con Dios,
¿aproximadamente cuanto énfasis ha puesto usted en la lectura de la Biblia
misma y cuanto a leer otros libros cristianos? Al procurar saber la voluntad de
Dios para su vida diaria, ¿cuál es el énfasis relativo que usted asigna a leer
la Biblia misma o a leer otros libros cristianos? ¿Piensa usted que la doctrina
de la suficiencia de la Biblia le hará poner mis énfasis en leer la Bibha misma?
2.
¿Cuáles
son algunos asuntos doctrinales o morales respecto a los cuales usted tiene
preguntas? ¿Ha aumentado este capitulo su confianza en la capacidad de la
Bibha para dar una respuesta clara a alguna de esas preguntas?
3.
¿Alguna
vez ha querido que la Biblia dijera más de lo que dice respecto a algún tema?
¿O menos? ¿Qué piensa que motivó ese deseo? Después de leer este capítulo, ¿qué
le diría usted a alguien que expresara tal deseo hoy? ¿Cómo se muestra la
sabiduría de Dios en el hecho de que él escogió no hacer la Biblia ni mucho más
larga ni mucho más corta de lo que es?
4.
Si la Biblia
contiene todo lo que necesitamos que Dios nos diga para obedecerle
perfectamente, ¿cuál es el papel de lo siguiente para ayudamos a hallar la
voluntad de Dios por nosotros mismos: consejo de otros, sermones o clases
bíblicas, nuestra conciencia, nuestros sentimientos, la dirección del Espíritu
Santo al percibirle impulsando nuestros deseos internos e impresiones
subjetivas, los cambios de circunstancias, el don de profecía (si usted piensa
que puede existir hoy)?
5.
A la luz de este capítulo,
¿cómo podría usted hallar la voluntad «perfecta» de Dios para su vida? ¿Es
posible que podría haber más de una alternativa «perfecta» en muchas decisiones
que tomamos? (Considere Sal 1:3 y l Co 7:39 al buscar la respuesta).
6. ¿Han habido ocasiones cuando usted ha entendido los principios
de la Bibha lo suficiente respecto a una situación específica pero no ha sabido
los hechos de la situación lo suficiente para saber cómo aplicar correctamente
esos principios bíblicos? Al procurar saber la voluntad de Dios, ¿puede haber
otras cosas que necesitamos saber excepto (a) la enseñanza de la Bibha y (3) los
hechos de la situación en cuestión, junto con (c) habilidad para aplicar (a) a
(b) correctamente? ¿Cuál es, entonces, el papel de la oración al buscar dirección?
¿Por qué cosas debemos orar?
perfecto
suficiencia de la Bibha
(Para una explicación de esta bibliografía vea la nota
sobre la bibliografía en el capitulo
1. p. 40. Datos bibliográficos completos se
pueden encontrar en las páginas 1298-1307.)
Secciones en Teologías Sistemáticas
Evangélicas
1. Anglicana (episcopal)
1930 Thomas. 120-23
2. Arminiana (wesleyana o metodista )
1875-76 Pope. 1:206-9 1983 Cárter. 1:290-91
3. Bautista
1767 Gilí, 1:25-30 1983-85 Erickson, 256-59
4. Dispensacional
1947 Chafer. 1:60
5. Luterana
1917-24 Pieper. 1:317-19 1934 Mueller. 137-38
6. Reformada (o presbiteriana)
1559 Calvin. 1:93-96(1.9)
1861 Heppe. 28-31 1871-73 Hodge. 1:182-83 1937-66
Murray. CELG CW 1:16-22; PC 11-26 1938 Berkhof. Inlro
7. Renovada (o carismática o pentecostal)
1988-92 Williams. 1:43-44
Secciones en Teologías Sistemáticas Católicas Romanas
Representativas
1. Católica Romana: tradicional
1955 Ott (ningún
tratamiento explícito)
2. Católica Romana: Post Vaticano II
1980 McBrien. 1:62-77
Otras obras
Friesen, Garry, yJ.
Robín Maxson. Decisión Muking and the Will of God.
Muhnomah, Portland, Ore., 1981.
Packer. J. I.
«Scripture». En NDT pp. 627-31.
Weeks. Noel. The Sufficiency of Scripture. Banner of Truth, Edimburgo y Carlisle, Pa.
1988.
PASAJE BÍBLICO PARA MEMORIZAR
Salmo 119:1: Dichosos los que van por caminos perfectos,
los que andan conforme a la ley del Señor.
«¡Cuan firme
cimiento!»
Pocos himnos, si acaso alguno, tratan
específicamente de la suficiencia de la Biblia, tal vez porque los cristianos
no se han dado cuenta del gran consuelo y paz que esta doctrina trae a la vida
cristiana. Pero la primera estrofa del siguiente himno contiene una afirmación
de esta doctrina. Empieza diciéndonos que Dios ha colocado en su palabra un
firme cimiento para nuestra fe. Luego dice: «¿Qué más pudiera en su libro
añadir...?» Las promesas ricas y plenas de Dios en toda la Biblia son suficientes
para todas nuestras necesidades en toda circunstancia. ¡Esto debería ser causa
de gran regocijo! Las siguientes estrofas contienen citas, paráfrasis, y
alusiones a las promesas de Dios que están esparcidas por toda la Biblia,
muchas de ellas en Isaías. Las estrofas 2 al 4 fueron compuestas como oraciones
que son dichas de Dios para nosotros, y cuando las cantamos debemos pensar de
nosotros cantando las palabras de las promesas de Dios a otros en la
congregación para su consuelo y estímulo.
¡Cuán
firme cimiento se ha dado a la fe De Dios en su eterna palabra de amor!
¿Qué más
él pudiera en su libro añadir,
Si todo a sus hijos lo ha dicho el
Señor?
¿Si todo a sus hijos lo ha dicho el Señor?
No temas por nada, contigo yo soy;
Tu Dios
yo soy solo, tu ayuda seré;
Tu fuerza
y firmeza en mi diestra estarán
Y en ella sostén y poder te daré.
Y en ella sostén y poder te daré.
No habrán de
anegarte las ondas del mar,
Si en aguas
profundas te ordenó salir:
Pues
siempre contigo en angustias seré,
Y todas tus penas podré bendecir.
Y todas tus penas podré bendecir.
La llama no puede dañarte jamás,
Si en
medio del fuego te ordeno pasar;
El oro de tu alma más puro será.
Pues solo la escoria se habrá de quemar.
Pues solo la escoria se habrá de quemar.
Al alma
que anhele la paz que hay en mí.
Jamás en
sus luchas la habré de dejar;
Si todo el infierno la quiere perder.
¡Yo nunca, no. nunca, la puedo olvidar!
¡Yo nunca, no, nunca, la puedo olvidar!
AUTOR. JOHN
RIPPON, TRAD. VICENTE MENDOZA.
(TOMADO
DE EL NUEVO HIMNARIO POPULAR #319)
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