Capítulo 7
Las cuatro características de las Escrituras: (3) Necesidad
Las cuatro características de las Escrituras: (3) Necesidad
¿Para qué es necesaria la Biblia? ¿Cuánto pueden las personas saber de Dios sin la Biblia?
¿Necesitamos tener la Biblia, o tener alguien que nos diga lo
que la Biblia dice, a fin de saber que Dios existe? ¿La necesitamos para saber
que somos pecadores que necesitan salvación? ¿La necesitamos para saber cómo
hallar la sal vación? ¿La necesitamos para conocer la voluntad de Dios en
cuanto a nuestra vida? Preguntas como estas son las que una investigación de la
necesidad de la Biblia intenta contestar.
EXPLICACIÓN Y
BASE BÍBLICA
La
necesidad de la Bibha se puede definir como sigue: Tener necesidad de la Biblia quiere decir que
necesitamos la Biblia para conocer el e\-angeho, para mantener la vida espiritual
y para conocer la voluntad de Dios, pero no la necesitamos para saber que Dios
existe ni para saber algo en cuanto al carácter de Dios
y sus leyes morales.
Esa definición ahora se puede explicar en sus varías partes.
A.
La Biblia es
necesaria para conocer el evangelio
En Romanos 10:13-17
Pablo dice:
Porque
«todo el que invoque el nombre del Señor será salvo». Ahora
bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oidof ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? . Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cnsto.
Esta afirmación sigue la siguiente linea de razonamiento: (1) Primero,
da por sentado que uno debe invocar el nombre del Señor para ser salvo. (En el
uso paulino generalmente y en este contexto específico [ vea v. 9J. «el Señor»
se refiere al
tCocno indican
secciones subsiguientes. cumio esta definumn
Jbcr que la Biblia es
necesaria para ciertas comí. no quiero tmpbcar que en realidad sea necesario un ejemplar
impmo de la Biblia para cada persona, porque alguno» oyen la Bibha leída en vea
alta u oyen a otros que lo dicen algo del contenido de La Bibha. Pero tncluso
estas comunicaciones orales del contenido de la Bibha le basa en la existencia
de ctemplares escritos de la Bibha a ks cuales otros tienen acceso
Señor Jesucristo). (2) Una persona sólo puede invocar el nombre de
Cristo si cree en él (es decir, que él es un Salvador digno de invocar y que responderá
a los que le invocan). (3) Nadie puede creer en Cristo a menos que haya oido de
él. (4) Nadie puede oír de Cristo a menos que alguien le hable de Cristo (un
«predicador»). (5) La conclusión es que la fe que salva viene por el oír (es
dedr. por oír el mensaje del evangelio), y este oír el mensaje del evangelio
viene mediante la predicación de Cristo. La implicación parece ser que sin oír
la predicación del evangelio de Cristo nadie puede ser salvo.'
Este pasaje es uno de los varios que muestran que la salvación
eterna viene sólo mediante la creencia en Cristo y no hay otro camino. Hablando
de Cristo, Juan 3:18 dice: «El que cree en él no es condenado, pero el«jue nc cree ya está condenado por no haber creido en el nombre del Hijo unigénito de Dios*. De
manera similar, en Juan 14:6 Jesús dice: *Yo soy el camino, la verdad y la vida
Nadie llega al Padre sino por mí».
Pedro, cuando lo llevaron ante el sanedrín, dijo: *En ningún otro hay salvación, porque
no hay bajo el délo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos
ser salvos» .Hch 4:12 . Por supuesto, la exclusividad de la salvadón por Cristo
se debe a que Jesús es el único que murió por nuestros pecados y el único que
pudo haberlo hecho. Pablo dice: - Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres.
Jesucristo hombre, quien dio su \tda como rescate por todos» (1 Ti 2:5-6). No hay otra manera de recondliamos con Dios que
por medio de Cristo, porque no hay otra manera de lidiar con la culpa de
nuestros pecados ante un Dios santo.
Pero si las personas solo pueden salvarse por fe en Cristo, alguien
pudiera preguntar cómo los creyentes bajo el antiguo pacto podían salvarse. La
respuesta debe ser que los que se salvaron bajo el antiguo pacto también se salvaron
mediante la fe en Cristo, aunque su fe fue una fe que miraba hacia adelante
basada en la Palabra de Dios que prometía el advenimiento de un Mesías o un
Redentor. Hablando de creyentes del Antiguo Testamento como Abel, Enoc, Noé,
Abraham y Sara, el autor de Hebreos dice: «Todos ellos vivieron por la Jé, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos ...»(Heb 11:13). El mismo capítulo pasa a decir que Moisés
«consideró que el oprobio por causa
del Mesías (o Cristo) era
una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en
la recompensa» (Heb 11:26). Y Jesús puede decir de Abraham: «Abraham. el padre de
ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día; y lo vio y se alegró» (jn
8:56). Esto, de nuevo, evidentemente se refiere a la alegría de Abraham al
mirar hada adelante al día del Mesías prometido. De este modo, incluso los creyentes
del Antiguo Testamento tuvieron fe salvadora en Cristo, a quien miraban
-Alguien podrU objetar que el versículo que ttguc. RoltM*. «I
alar Sal 1» 4 -por toda la tierra resuena su eco. tu» palabras llegan hasta los
confines del mundo* rmphca que toda persona en todas panes ya ha oído el
mensaje del evangebo el mensaje de Cristo Pero en el contesto del Salmo 1» el
versículo 4 sólo habla del hecho de que la creación natural, especialmente los
cielos, proclaman la gkma de Dtof r la grandeza de
su actividad creadora No hay pensamiento aquí de la proclamación de salvación
por medio de Cnsto La idea de que toda persona en toda pane haya oído el
evangeho de Cristo mediante la reveiaoóo natural tena contraria a las actividades
misioneras de Pablo
*Sobrc la cuestión de n es justo que Dios condene a ios que nunca
han oido de Cnsto. vea la espbcaoón en el capitulo 19. pp
402-3. y capitulo J2. pp 612-fiJ.
por delante, no con el conocimiento exacto
de los detalles históricos de la vida de Cristo, sino con gran fe en la
absoluta contabilidad de la promesa de Dios.
La Bibha es necesaria para la salvación, entonces, en este sentido:
uno debe o bien leer el mensaje del evangelio en la Biblia por uno mismo, u
oírlo de otra persona. Incluso los creyentes que llegaron a la salvación en el
antiguo pacto lo hicieron confiando en las palabras de Dios con que prometió
un Salvador
Es más, estas repetidas instancias de personas que confiaron en las
palabras de la promesa de Dios, junto con los versiculos mencionados
arriba que afirman la necesidad de oir de Cristo y creer en él. parecen indicar
que los pecadores necesitan más sobre qué apoyar su fe que simplemente una
idea intuitiva de que Dios tal vez pudiera proveer un medio de salvación Parece
que el único cimiento suficiente firme para apoyar uno la fe es la palabra misma de Dios (sea
hablaba o escrita). Esto, en los tiempos más antiguos vino en una forma muy
breve, pero desde el mismo principio tenemos evidencia de palabras de Dios que
prometían la salvación que vendría, palabras en las que confiaron los que Dios
llamó a si mismo.
Por ejemplo, incluso en la vida de Adán y Eva hay palabras de
Dios que señalan hada una salvadón futura; en Génesis 3:15 la maldición a la serpiente
induye una promesa de que la simiente de la mujer (uno de sus descendientes) aplastaría
la cabeza de la serpiente pero él mismo caería herido en el proceso, promesa
que un día se cumplió en Cristo. El hecho de que los dos primeros hijos de Adán
y Eva. Caín y Abel, ofrederon sacrifidos al Señor (Gn 4:3-41 indica que tenían condenaa de la necesidad de hacer algún tipo
de pago por sus pecados y de la promesa de Dios de aceptar los sacrifidos que ofrederan
de manera apropiada. Génesis 4:7: «Si hideras lo bueno, podrías andar con la frente
en alto» expresa de nuevo de manera breve palabras de Dios en que ofreda algún tipo
de salvación al que confiara en la promesa de Dios. Conforme progresaba la historia
del Antiguo Testamento, las palabras de Dios que expresaban promesas se iban haciendo
cada vez más especificas, y la fe del pueblo de Dios que miraba hacia delante se
fue haciendo cada vez más definida. Sin embargo, siempre parece haber habido
una fe apoyada específicamente en las palabras del mismo Dios.
Así que, aunque más adelante se argumentará
que aparte de la Biblia las personas pueden saber que Dios existe y pueden saber
algo de sus leves, parece que no hay posibilidad de llegar a tener una fe que salva aparte
del conocimiento específico de las palabras de la promesa de Dios.
B. La Biblia es necesaria para mantener la vida
espiritual
Jesús dijo en Mateo 4:4 (atando Dt 8:3): No sólo de pan vive el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Aquí Jesús indica
que nuestra vida espiritual se mantiene medíante la alimentación diana con la
Palabra de Dios, tal como nuestra vida física se mantiene por la nutrición diana
con alimento fisico. Descuidar la lectura regular de la palabra de Dios es
perjudicial para la salud del alma, así como descuidar el alimento fisico es
perjudicial para la salud de nuestro cuerpo.
De modo similar. Moisés le dice al pueblo de Israel la
importancia de las palabras de Dios para la vida: «Porque no son palabras
vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida; por
ellas vivirán mucho tiempo en el territorio que van a poseer al otro lado del
Jordán • Dt 32:47); y Pedro anima a los creyentes a quienes Ies escribe
didéndoles: «Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién
nacidos. Asi. por medio de ella, crecerán en su salvación» (1 P 2:2). La «leche pura
de la palabra» en este contexto se debe referir a la Palabra de Dios de la cual
Pedro ha estado hablando vea 1 P 1.23-251. La
Bibha, entonces, es necesaria para mantener la vida espiritual y para el
crecimiento en la vida cristiana.
C.
La
Biblia es necesaria para el conocimiento certero de la voluntad de Dios
Más adelante se explicará que toda persona que jamás ha nacido
tiene algún conocimiento de la voluntad de Dios mediante su conciencia
Pero este conocimiento a menudo es indistinto y no puede dar certeza. A decir
verdad, si no hubiera palabra de Dios esenta. no podríamos tener
certeza en cuanto a la voluntad de Dios por otros medios tales como la
conciencia, el consejo de otros, el testimonio interno del Espíritu Santo,
circunstancias cambiantes, y el uso de razonamiento santificado y sentido
común. Todo esto puede damos una aproximación a la voluntad de Dios en maneras
más o menos confiables, pero de estos medios por sí solos no se puede lograr
ninguna certeza en cuanto a la voluntad de Dios, por lo menos en un mundo caído
en donde el pecado distorsiona nuestra percepción del bien y el mal. inserta razonamiento
defectuoso en nuestro proceso de pensamiento, y nos hace suprimir de tiempo en
tiempo el testimonio de nuestra conciencia (cf.Jer 17:9; Ro 2:14-15; 1 Co8:10; Heb 5:14; 10:22; también 1 Ti 4:2; Tit
1:15).
En la Biblia, sin embargo, tenemos afirmaciones claras y definitivas
en cuanto a la voluntad de Dios. Dios no nos ha revelado todas las cosas, pero
sí nos ha revelado lo suficiente para que sepamos su voluntad: «Lo secreto le
pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para
siempre, para que obedezcamos
todas las palabras de esta ley» (Dt 29:29). Como fue en el tiempo de Moisés,
asi lo mismo con nosotros ahora: Dios nos ha revelado sus palabras para que
podamos obedecer sus leyes y por consiguiente hacer su voluntad. Los que son «intachables»
ante Dios son «los que andan conforme a la ley del Señor» (Sal 119:1). El
hombre -dichoso» es el que no sigue la voluntad de los malos (Sal 1:1), sino
que se deleita «en la ley del Señor», y medita en la ley de Dios «dia y noche» (Sal
1:2). Amar a Dios i y por lo tanto actuar de una manera que le agrade a él) es
«guardar sus mandamientos» < 1 Jn 5:3). Para tener conocimiento cierto de la
voluntad de Dios, entonces, debemos procurarlo mediante el estudio de la Bibha.
De hecho, en cierto sentido se puede afirmar que la Biblia es
necesaria para conocimiento cierto de cualquier cosa. El filósofo pudiera
argumentar como sigue: El hecho de que no lo sepamos todo requiere que no
tengamos certeza en cuanto a todo lo que afirmamos saber. Esto es porque
cualquier dato que nos es ahora desconocido pudiera aflorar y demostrar que lo
que habíamos pensado que era verdad en realidad es falso. Por ejemplo,
pensamos que sabemos nuestra fecha de nacimiento, nuestro nombre, nuestra edad,
etcétera. Pero debemos reconocer que es posible que algún dia pudiéramos hallar
que nuestros padres nos dieron información
falsa y nuestro conocimiento «cierto» es incorrecto. Respecto a los
acontecimientos que personalmente hemos experimentado, todos nos damos cuenta
cómo es posible que «recordemos» palabras o acontecimientos incorrectamente y
que más tarde nos veamos corrigidos por información más precisa. Podemos por
lo general tener más certeza en cuanto a acontecimientos de nuestra experiencia
presente, en tanto y en cuanto siga siendo presente (pero incluso eso. alguien
pudiera aducir, pudiera ser un sueño, ¡y descubriremos eso sólo cuando nos despertemos!).
En cualquier caso, es difícil responder a la pregunta del filósofo: Si no
tenemos todos los datos sobre el universo, pasados, presentes y futuros,
¿cómo podemos vamos a tener la certezade que tenemos
la información correcta acerca de algún dato?
En última
instancia hay sólo dos soluciones posibles a este problema: (1) debemos
adquirir todos los datos del universo a fin de estar seguros de que ningún dato
que se pudiera descubrir subsiguientemente demuestre que nuestras ideas presentes
son falsas; o (2) alguien que en rfecto tiene todos los datos del universo, y que nunca miente, pudiera
ofrecemos algunos datos verdaderos para que podamos tener la seguridad que
jamás serán contradichos.
Esta segunda
solución es, en verdad, lo que tenemos en las palabras de Dios en la Biblia.
Dios sabe todos los datos que siempre han existido y los que van a existir; y
este Dios que es omnisciente (todo lo sabe i tiene conocimiento absoluto; no
puede haber ningún dato que él no conozca ya; y por eso, nunca podrá haber nada
que demuestre que algo que Dios piensa es falso. Es de esta infinita bodega de
conocimientos ciertos de lo que Dios, que nunca miente, nos ha hablado en la
Biblia, en la cual nos ha dicho muchas cosas verdaderas en cuanto a si mismo,
en cuanto a nosotros mismos y en cuanto al universo que él hizo. Jamás podrá
aparecer ningún dato que contradiga la verdad que haya dicho este Ser
omnisciente.
Por tanto, es apropiado que tengamos más certeza en
cuanto a las verdades que leemos en la Bibha que en cuanto a cualquier otro conocimiento
que tengamos. Si vamos a hablar de grados de certeza del conocimiento que
tenemos, el conocimiento que obtenemos de la Biblia tendría el grado más alto
de certeza; si la palabra «cierto» se puede aplicar a alguna clase de conocimiento
humano, se puede aplicar a este conocimiento/
■•Esta afirmación da por sentado que nos hemos convencido de que
la Biblu es en verdad las mismas palabras de Dios, y que hemos entendido
correctamente por lo menos algunas porciones de la Biblia. Sin embargo, en este
punto, la doctrina de la claridad de la Biblia que se consideró en el capitulo previos
nos asegura que podemos entender correctamente las enseñanzas de la Biblia, y
el testimonio abrumador de la Biblia de su propia autoría divina (que se
consideran en los capítulos amba respecto a las diferentes formas de la palabra
de Dios y en cuanto a la autoridad de la Biblia), hecha persuasiva en nosotros
por la obra del Espíritu Santo, nos convence de la autoría divina de la
Biblia. En este sencido el argumento se convierte no tanto en circular como algo
como una espiral en el que cada sección de la doctrina de la Biblia refuerza a
la otra y ahonda nuestra persuasión de la veracidad de otras secciones de la
doctrina de la Biblia. Por este proceso nuestra persuasión de que la Biblia es
la palabra de Dios, que es verdad, que es clara, y que el conocimiento cierto
que obtenemos de ella es cierto, se vuelve más y más fuerte mientras más
estudiamos y reflexionamos en ella.
Podemos,
por supuesto, hablar de grados de certeza que podríamos obtener respecto al hecho
de que la Biblia es la palabra de Dios, y grados de certeza de que nuestra
interpretación de alguna de sus enseñanzas de la Biblia es correcta Luego,
desde el punto de vista de la experiencia personal del individuo, podríamos
dcar que nuestra certeza de la corrección del conocimiento que tenemos de la
Biblia crece en proporción a nuestra certeza en cuanto al carácter exhalado
por Dios y claridad de la Biblia
Sin embargo, desde el punto de vista teológico, si empezamos con
un acuerdo de que La Biblia es exhalada por
Este concepto de
la certeza del conocimiento que obtenemos de la Biblia entonces nos da una
base razonable para afirmar la corrección de mucho del resto del conocimiento
que tengamos. Leemos la Biblia y hallamos que su concepto del mundo que nos
rodea, de la naturaleza humana y de nosotros mismos corresponde estrechamente
con la información que hemos obtenido de nuestras propias experiencias
sensoriales en el mundo que nos rodea. Así que nos sentimos animados a confiar
en nuestras experiencias sensoriales del mundo que nos rodea; nuestras observaciones
corresponden con la verdad absoluta de la Biblia; por consiguiente, nuestras
observaciones también son ciertas y. en general, confiables. Tal confianza en
la confiabilidad general de las observaciones hechas con nuestros ojos y oídos queda
confirmada adicionalmente por el hecho de que es Dios quien hizo estas facultades
y que en la Bibha frecuentemente nos anima a usarlas (compare también Pr 20;
12: «Los oídos para oír y los ojos para ver: ¡hermosa pareja que el Señor ha creado![1]).
De esta manera el
creyente que toma la Biblia como Palabra de Dios escapa del escepticismo
filosófico en cuanto a la posibilidad de obtener conocimiento cierto con
nuestras mentes finitas. En este sentido, entonces, es correcto dedr que para las
personas que no son omniscientes, la Biblia es necesaria para tener conocimiento
cierto de cualquier cosa.
Este hecho es importante para la
explicadón que sigue, en donde afirmamos que los que no creen pu&len saber
algo en cuanto a Dios partiendo de la revelaaón general que se ve en el mundo
que los rodea. Aunque esto es verdad, debemos reconocer que en un mundo caído
el conocimiento que se obtiene por observadón del mundo siempre es imperfecto y
siempre proclive a error o interpretadón errada. Por consiguiente, el
conocimiento de Dios y la creación que se obtiene de la Biblia se debe usar
para interpretar correctamente la creación que nos rodea. Usando los términos
teológicos que definiremos más abajo, podemos decir que necesitamos reveladón
especial para interpretar correctamente la revelación general.'
D.
Pero la Biblia no
es necesaria para saber que Dios existe
¿Qué de los que
no leen la Biblia? ¿Pueden ellos obtener algún conocimiento de Dios? ¿Pueden
saber algo en cuanto a las leves de Dios? Sí; sin la Biblia algún conocimiento
de Dios es posible, aun si no es conocimiento absolutamente derto.
Los seres humanos
pueden obtener derto conocimiento de que Dios existe y cierto
conocimiento de algunos desús atributos simplemente observándose a sí mismos y el mundo que
los rodea. David dice: "Uts
cielos cumtan la gloria de Dios, el firmamento
proclama la obra de sus manos» Sal 19:1). Mirar el firmamento es ver evidenda
del poder infinito, sabiduría e incluso belleza de Dios; es observar un testigo
majestuoso de la gloria de Dios. De manera similar, Bernabé y Pablo les hablaron
a los habitantes griegos de Listra en cuanto al Dios viviente que hizo los
délos y la tierra: «En épocas pasadas él permitió que todas las nadones siguieran
su propio camino. Sin embargo, no ha dejado de dar testimonio de si mismo haciendo el bien, dándoles lluvias del cielo y estaciones
fructíferas, proporcionándoles comida y alegría de corazón» (Hch 14:16-17). Las
lluvias y las estaciones fructíferas, la comida que produce la tierra, y la
alegría de corazón de las personas dan todas testimonio del hecho de que su
Creador es un Dios de misericordia, de amor e incluso de alegría. Estas
evidencias de Dios están en toda la creación que nos rodea para que las vean
los que están dispuestos a verlas.
Incluso aquellos
que en su maldad suprimen la verdad no pueden evadir las evidencias de la
existencia y naturaleza de Dios en el orden creado:
Lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues
él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades
invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se
perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.
A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron
gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se Ies oscureció
su insensato corazón (Ro 1:19-21).
Aquí Pablo dice no sólo que la creación da evidencia de la existencia
y carácter de Dios, sino que también incluso los perversos reconocen esa evidencia.
Lo que se puede saber de Dios «es evidente para ellos» y en verdad «a pesar de
haber conocido a Dios» (evidentemente, sabían quién era Dios), «no lo glorificaron
como a Dios ni le dieron gracias». Este pasaje nos permite decir que toda
persona, incluso la más perversa, tiene algún conocimiento interno o percepción
de que Dios existe y de que es un Creador poderoso. Este conocimiento se ve «a través
de lo que él creó», frase que se refiere a toda la creación. Sin embargo es
probable que al ver a los seres humanos creados a imagen de Dios —es decir, al
verse a sí mismos y a otras personas— que incluso los perversos ven la
grandiosa evidencia de la existencia y naturaleza de Dios.
Así que, incluso sin la Biblia, toda las personas que han
existido han tenido evidencia en la creación de que Dios existe, que es el
Creador y ellas son sus criaturas, y también han tenido alguna evidencia del
carácter de Dios. Como resultado, ellas mismos han sabido algo en cuanto a Dios
partiendo de esta evidencia (aunque nunca se dice que este sea un conocimiento
que pueda llevarlos a la salvación).
E. Es más, la Bibha no es necesaria para saber algo en cuanto al
carácter de Dios y sus leyes morales
En Romanos 1 Pablo pasa a mostrar que incluso los que no creen
que no tienen registro escrito de las leyes de Dios tienen en la conciencia algún
entendimiento de las demandas morales de Dios. Hablando de una larga lista de
pecados («envidia, homicidios, contiendas, engaños»), Pablo dice que los malos que
las practican, «Saben bien que,
según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la
muerte; sin embargo, no
sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican»
(Ro 1:32). Los malos saben que su pecado es un mal, por lo menos en gran
medida.
Pablo entonces habla de la actividad de
la conciencia en los gentiles que no tienen la ley escrita:
De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por
naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan
la ley. Estos muestran que
llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas
veces los acusan y otras veces los excusan (Ro 2:14-15).
La conciencia de
los que no creen les da testimonio de las normas morales de Dios, pero a veces
esta evidencia de la ley de Dios en el corazón de los que no creen es
distorsionada o se suprime. Algunos de sus pensamientos los «acusan» y a veces
sus pensamientos los «excusan», dice Pablo. El conocimiento de las leyes de
Dios derivado de tales fuentes nunca es perfecto, pero es suficiente para dar
conciencia de las demandas morales de Dios a toda la humanidad. (Es sobre esta
base que Pablo afirma que todo ser humano es culpable ante Dios por el pecado,
incluso los que no tienen las leyes de Dios escritas en la Biblia.)
El conocimiento
de la existencia, carácter y ley moral de Dios, que viene por creación a toda
la humanidad, a menudo se llama «revelación general» (porque
viene a toda persona en general)." La revelación general viene al observar
la naturaleza, al ver a Dios influyendo directamente en la historia, y mediante
el sentido interno de la existencia de Dios y sus leyes que él ha colocado
dentro de todo ser humano. La revelación general es distinta de la «revelación especial» que se
refiere a las palabras de Dios dirigidas a personas específicas, tales como
las palabras de la Biblia, las palabras de los profetas del Antiguo Testamento
y los apóstoles del Nuevo Testamento, y las palabras de Dios dichas en
discurso personal, tales como en el monte Sinaí o el bautismo de jesús.
La revelación
especial incluye todas las palabras de la Bibha, pero no se limita a las
palabras de la Bibha, porque también incluye, por ejemplo, muchas palabras de
Jesús que no están registradas en la Biblia, y probablemente hubo muchas
palabras dichas por los
profetas del .Antiguo Testamento y los apóstoles del Nuevo Testamento que
tampoco están anotadas en la Biblia
La verdad
de que toda persona sabe algo de las leyes morales de Dios es una gran
bendición para la sociedad, porque si no las supieran no habría ningún freno
social para el mal que las personas harían y ningún freno de parte de su
conciencia. Pero debido a que hay algún conocimiento común del bien y del mal.
los creyentes a menudo pueden hallar mucho consenso con los que no son
cristianos en cuestiones de ley civiL normas de la comunidad, ¿tica comercial
básica y actividad profesional, y patrones aceptables de conducta en la vida
ordinaria. Es más. podemos apelar al sentido de bien dentro del corazón de las
personas Ro 2:14 al intentar lograr que se emitan mejores leyes o que se
descarten leyes malas, o enderezar algunas de las injusticias en la sociedad
que nos rodea. El conocimiento de la existencia y carácter de Dios también
provee una base de información que permite que el evangelio tenga sentido en el
corazón y la mente del que no es creyente; los que no creen saben que Dios
existe y que han roto sus normas, así que las noucias de que Cristo murió para
pagar por sus pecados deben ser verdaderamente buenas noticias para
ellos.
Sin
embargo, se debe martillar que la Biblia en ninguna parte indica que alguien
pueda conocer el evangelio, o saber el camino de salvación, mediante la revelación
general. Las personas pueden saber que Dios existe, que es su Creador, que le deben
obediencia, y que han pecado contra él. La existencia de sistema de sacrifidos en
religiones primitivas en toda la historia atestigua el hecho de que las
personas pueden saber estas cosas claramente aparte de la Bibha. Las repetidas
«lluvias y temporadas fructíferas» mencionadas en Hechos 14:17 pueden incluso
guiar a algunos a razonar que Dios no sólo es santo y justo sino también de un
Dios amoroso y perdonador. Pero cómo la santidad y la justicia de Dios
se puede jamás reconciliar con su disposición para perdonar pecados es un misterio que jamás ha sido resuelto por ninguna religión
aparte de la Biblia. Tampoco la Biblia nos da ninguna esperanza de que de
alguna manera se le pueda descubrir aparte de la revelación específica de Dios.
Es la gran maravilla de nuestra redención que Dios mismo ha provisto el camino
de salvación al enviar a su propio I lijo, que es a la vez Dios y hombre, para
que sea nuestro representante y lleve la pena de nuestro pecado, combinando así
la justicia y el amor de Dios en un acto infinitamente sabio y de gracia
asombrosa. Este hecho, que parece tan común al oido cristiano, no debe perder
su asombro para nosotros: jamás podría haberlo concebido el hombre aparte de la
revelación especial y verbal de Dios
Es más. incluso
si alguno que sigue una religión primitiva pudiera pensar que Dios de alguna
manera debe haber pagado él mismo la pena de nuestros pecados, tal pensamiento sería
solamente una especulación extraordinaria Jamás podría sostenerse con suficiente
certeza como para que fuera base en la cual apoyar fe que salva, a menos que Dios
mismo confirmara con sus propias palabras tal especulación. es decir, las
palabras del evangelio proclamando bien que eso en verdad iba a suceder (si la
revelación vino en el tiempo antes de Cristo) o que ya ha sucedido (si la
revelación vino en dempo después de Cnsto La Biblia nunca considera la especulación
humana aparte de la Palabra de Dios como suficiente base en la cual decir que esa es fe que
salva. La fe que salva, según la Biblia, siempre es la confianza en Dios que se
apoya en la veracidad de las propias palabras de Dios.
1. Cuando usted le está testificando a uno que no es creyente, ¿qué
es lo que usted querría por sobre todo lo demás que esa persona lea? ¿Conoce
usted a alguien que alguna vez llegó a ser creyente sin haber leído la Biblia o
haber oído que alguien le decía lo que la Bibha dice? ¿Cuál es, entonces la
tarea primordial del misionero evangelizador? ¿Cómo debe la necesidad de la
Biblia afectar nuestra orientación misionera?
2. ¿Alimenta usted su alma con el alimento espiritual de la Palabra
tan cuidadosa y diligentemente como alimenta su cuerpo con alimento físico?
¿Qué nos hace tan insensibles espiritualmente que sentimos el hambre física más
intensamente que el hambre espiritual? ¿Cuál es el remedio?
3. Al buscar activamente la voluntad de Dios, ¿en dónde deberíamos
pasar la mayor parte de nuestro tiempo y esfuerzo? En la práctica, ¿en dónde
pasa usted la mayor parte de su tiempo y esfuerzo al buscar la voluntad de
Dios? ¿Le parece alguna vez que los principios de Dios en la Biblia están en
conflicto con lo que parece ser la dirección que recibimos de sentimientos,
conciencia, consejo, circunstancias, razonamiento humano o la sociedad? ¿Cómo
debemos tratar de resolver el conflicto?
4. ¿Es tarea inútil esforzamos por legislación civil basada en
normas que estén de acuerdo con los principios morales de Dios que señala la
Bibha? ¿Por qué hay buena razón para esperar que a la larga podremos persuadir
a una gran mayoría de nuestra sociedad que adopte leyes congruentes con las
normas bíblicas? ¿Qué podría estorbar este esfuerzo?
necesidad de la Bibha revelación
general
revelación especial revelación
natural
(Para una explicación de esta bibliografía vea la nota sobre la
bibliografía en el capítulo 1, p. 40. Datos bibliográficos completos se pueden
encontrar en las páginas 1298-1307.)
Secciones en
Teologías Sistemáticas Evangélicas
1. Anglicana (episcopal)
1882-92 Litton (ningún tratamiento explícito)
10En el Nuevo Testamento también debemos notar que se dice que es
específicamente la palabra de Dios que es el agente que Dios usa para dar vida
espiritual al ser humano (Stg 1:18; 1P 1:23).
|
|
1930
|
Thomas. 258-60
|
|
2.
|
Arminiana (weslevana o metodista)
|
|
|
|
1983
|
Cárter. 1:288-89
|
|
3.
|
Bautista
|
|
|
|
1767
|
Gilí. 1:32*36
|
|
|
1976-83
|
Henry. 1:17-29; 2:91-123; 4:494-522; 6:360-69
|
|
|
1983-85
|
Erickson. 153-74
|
|
|
1987-94
|
Lewis. Demarest. 1:59-92
|
|
4.
|
Dispensacíonal
|
|
|
|
1947
|
Chafer, 1:48-60
|
|
5.
|
Luterana
|
|
|
|
1934
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Mueller. 90-98
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6.
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Reformada (o presbiteriana
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1559
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Calvin. 1:69-74, 838-49 (1.6; 3.19.6-16)
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1724-58
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Edwards. 2:479-85
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1861
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Heppe. 31-33
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1871-73
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Hodge, 1:18-60, 364-65
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1878
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Dabney. 64-78
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1938
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Berkhof. Intro.. 128-33; 165-66
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7.
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Renovada (o carismática o pentecostal)
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1988-92
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Williams, 33-36. 239-41
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Secciones
en Teologías Sistemáticas Católicas Romanas Representativas
1. Católica Romana: tradicional
1955 Ott (ningún tratamiento explícito)
2. Católica Romana: Post Vaticano II
1980 McBrien. 1:151-61:245-81
Otras obras
Bcrkouwer, G.C. General Revelation. (No se da nombre de traductor)
Eerdmans, Grand Rapids. 1955.
Demarest, Bruce A. General Revelation. Zondervan, Grand Rapids, 1982.
__ .
«Revelation, General». En EDT pp. 944-45.
Henry, Cari F.H. «Revelation, Special». En EDT pp. 945-48.
Kuyper, Abraham. Principies of Sacred Theology. Trad. porj. H. de Vries.
Eerdmans. Grand Rapids. 1968. pp. 341-405 (originalmente
publicada como Encyclopedia of Sacred Theology en 1898).
Packer. J. I. «Scripture». En NDT pp. 627-31.
Van Til,
Comelius. Common Grace and the Gospel. Presbyterian and Reformed, Nutley, NJ. 1973.
__ . In Defense of the
Faith vol. 1: The Doctrine of Scnpture. den Dulk
Christian
Foundation. Ripon. Calif.. 1967. pp.
1-15.
__ . In D<fense of the
Faith vol 5: An Introduction to Syitmatic Theology.
Presbyterian and
Reformed. PhiUipsburg. N.J. 1976. pp. 62-109.
Mateo 4:4: Jesús le respondió: «Escrito está: “No sólo de
pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
«Buscad
primero»
Buscad primero el reino de Dios
Y su perfecta justicia,
Y lo demás añadido será.
Aleluya, Aleluya.
No sólo de pan el hombre vivirá,
Sino de toda palabra Que sale de la boca
de Dios.
Aleluya, Aleluya.
Pedid, pedid, y se os dará;
Buscad y hallaréis
Llamad, llamad y la puerta se abrirá.
Aleluya, Aleluya.
AUTOR ANÓNIMO
(TOMADO DEL H1MNARIO BAUTISTA. # 373)
Este canto
moderno, en su segunda estrofa («No sólo de pan el hombre vivirá») es una cita
de Mateo 4:4 y expresa la necesidad que tenemos de la Bibha para mantener nuestra
vida espiritual: vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios. Las demás
estrofas del canto no hablan directamente de la doctrina de la necesidad de la
Biblia, pero sí contienen las palabras de la invitación del evangelio. Toda las
estrofas son citas directas de la Biblia, y, como tales, serán alimento
espiritual para nosotros al cantarlas y meditar en ellas.
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