¿Hay algún error en la Biblia?
La mayoría de los libros de teologia sistemática no han incluido
un capitulo se- .parado sobre la inerrancia de la Biblia. Por lo general se ha
tratado el tema bajo el encabezamiento de autoridad de la Biblia, o no se ha
considerado necesaria una explicación adicional. Sin embargo, la cuestión de
la inerrancia es de tal pre ocupación en el mundo evangélico de hoy que
amerita un capitulo separado a continuación de nuestra consideración de la
autoridad de la Palabra de Dios.
No vamos
a repetir aquí los argumentos respecto a la autoridad de la Biblia que se
dieron en el capitulo 4. Allí se indicó que todas las palabras de la Biblia son
palabras de Dios, y por consiguiente no creer o desobedecer alguna palabra de
la Biblia es no creer o desobedecer a Dios. Se explicó además que la Biblia
claramente enseña que Dios no puede mentir ni hablar falsedades (2 S 7:28; Tit 1:2;
Heb 6:18). Por consiguiente, se afirmó que todas las palabras de la Biblia son
completamente verdaderas y sin error en ninguna pane (Nm 23:19; Sal 12:6;
119:89,96; Pr30:5; Mt 24:35). Las palabras de Dios son, de hecho, la suprema
norma de verdad (Jn 17:17).
Especialmente
relevante en este punto son los pasajes bíblicos que indican la total veracidad
y confiabilidad de las palabras de Dios. «Las palabras del Señor son puras plata refinada en un homo en el suelo, purificada siete veces»
(Sal 12:6, traducción del autor), indican la absoluta confiabilidad y pureza
de la Biblia. De modo similar,«Toda
palabra de Dios es digtui de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio» (Pr 30:5), indican
la veracidad de toda palabra que Dios ha dicho. Aunque el error o al menos falsedad
parcial puede caracterizar el habla de todo ser humano. el habla de Dios se caracteriza
por jamás ser falsa y jamás comete errores, ni siquiera cuando habla por medio
de seres humanos pecadores: «Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de
parecer» (Nm 23:19) fue dicho por el pecador Balaam específicamente en cuanto
a las palabras proféticas que Dios había hablado mediante sus propios labios.
Con
evidencia como esta ahora estamos en posición de definir la inerrancia bíblica:
La inerrancia de la Biblia significa que la Biblia en los manuscritos originales no afirma nada que sea contrario a la verdad.
Esta
definición enfoca la cuestión de la veracidad y falsedad del lenguaje de la
Biblia. La definición en términos sencillos simplemente quiere decir que la Biblia siempre dice la verdad y que siempre dice la verdad respecto a todo de lo que habla. Esta definición
no quiere decir que la Biblia nos dice todo lo que se pudiera saber en cuanto a
cualquier tema, pero sí afirma que lo que dice en cuanto a cualquier tema
es verdad.
Es importante darse cuenta desde el principio
de esta consideración que el enfoque de esta controversia recae sobre la
cuestión de veracidad al expresarse. Hay que reconocer que la veracidad
absoluta en lo que se dice es congruente con otros tipos de afirmaciones, tales
como los siguientes:
1.
La Biblia puede
ser inerrante y con todo hablar en el lenguaje ordinario del habla de todos los
días. Esto es especialmente cierto en las descripciones «científicas» o
«históricas» de hechos o acontecimientos. La Biblia puede hablar de que el sol
se levanta y la lluvia cae porque desde la perspectiva del que habla eso es
exactamente lo que sucede. Desde el punto de vista de un observador parado en
el sol (si eso fuera posible) o de algún punto hipotético «fijo» en el espacio,
la tierra gira y hace que el sol entre en el campo visual, y la lluvia no cae
hacia abajo sino hada arriba u horizontalmente, o en cualquier direcdón
necesaria para que la gravedad la atraiga hada la superficie de la tierra. Pero
tales explicadones son irremediablemente pedantes y harían imposible la comunicadón
ordinaria. Desde el punto de vista del que habla, el sol en efecto se
levanta y la lluvia en efecto cae, y estas son des- cripdones perfectamente verdaderas de los
fenómenos naturales que observa el que habla.
Una consideradón similar
se aplica a números cuando se usan para medidas o conteo. Un reportero puede
decir que unos 8.000 hombres murieron en derta batalla sin querer implicar con
eso que los contó uno por uno y que no eran 7.999 ni 8.001 soldados muertos. Si
murieron en números redondos unos 8.000, por supuesto que seria falso dedr que
murieron 16.000, pero no seria falso en la mayoría de los contextos que un reportero
diga que murieron 8.000 hombres cuando en realidad los que murieron fueron 7823
u 8242; los límites de veracidad dependerían del grado de precisión que
implica el que habla y que sus oyentes originales esperan.
Esto es también cierto
en cuanto a medidas. Si digo: «No vivo lejos de mi oficina», o «Vivo como a dos
kilómetros de mi ofidna», o «Vivo a un poco más de dos kilómetros de mi
ofidna», o «Vivo a 2.45 kilómetros de mi oficina», las cuatro afirmaciones son
aproximadones con deno grado de precisión. Un mayor grado de precisión se
podría obtener con instrumentos dentíficos más precisos, pero incluso eso seria
aproximadón a derto grado de precisión. Así que las medidas también, a fin de que
sean verdad, deben conformarse al grado de precisión que implica el que habla o
que esperan los oyentes en el contexto original. No debería ser problema para
nosotros, entonces, afirmar a la vez que la Biblia es absolutamente veraz en
todo lo que dice y que usa lenguaje ordinario para describir fenómenos naturales
o dar aproximaciones o números redondos cuando es apropiado en el contexto.
También debemos notar que el lenguaje puede
hacer afirmadones vagas o imprecisas sin ser falsedad. «Vivo a un poco más de
dos kilómetros de mi oficina» es una afirmadón vaga e ímpreasa, pero también es
inerrante; no hay nada de falsedad en ella. No afirma nada que sea contrario a
los hechos. De modo similar, las afirmaciones
bíblicas pueden ser imprecisas y sin embargo totalmente ciertas. La inerrancia
tiene que ver con la veracidad no con el grado de precisión con que se informan los
acontecimientos.
2.
La Biblia puede ser
inerrante y con todo incluir citas libres o aproximadas.
El método por el cual una persona cita las palabras de otro es
un procedimiento que en gran parte varía de cultura a cultura. En las culturas
contemporáneas estadounidense y británica estamos acostumbrados a citar las
palabras exactas de otros cuando encerramos la afirmación entre comillas <a
esto se llama cita directa). Pero cuando usamos citas indirectas (sin comillas)
sólo esperamos un informe exacto de la sustancia de la afirmación. Considere
esta oración: «Elliot dijo que vendría enseguida a casa para cenar». La
oración no ata directamente a Elliot. pero es un informe aceptable y veraz de
la afirmación real de Elliot a su padre: «Llegaré a casa para cenar en dos
minutos», aunque la cita indirecta no incluyó ninguna de las palabras
originales del que habla.
El griego escrito de tiempos del Nuevo Testamento no tenía
comillas ni signos de puntuación equivalentes, y una cita correcta de otro
necesitaba incluir sólo una idea correcta del contenido de lo
que la persona dijo (más bien como nuestras citas indirectas); no se esperaba
que se citara exactamente cada palabra. Entonces, la inerrancia es compatible
con citas libres y aproximadas del Antiguo Testamento o de las palabras de
Jesús, por ejemplo, en tanto y en cuanto el contenido no deje
de expresar lo que se dijo originalmente. El escritor original ordinariamente
no implicaba que estaba usando las palabras exactas del que citaba y sólo
esas, ni tampoco los oyentes originales esperaban al pie de la letra que asi
fuera.
B. Algunos retos presentes a la inerrancia
En esta sección
examinaremos las principales objeciones que comúnmente se presentan contra el
concepto de la inerrancia.
1.
La Biblia es sólo
autoritativa en cuanto a «fe y práctica». Una de las objeciones más frecuentes
la presentan los que dicen que el propósito de la Biblia es enseñamos
cuestiones que tienen que ver solamente con «fe y práctica»; es decir, en
cuestiones que se relacionan directamente a nuestra fe religiosa o a nuestra
conducta ética. Esta posición permitiría la posibilidad de afirmaciones falsas
en la Biblia. por ejemplo, en otros aspeaos tales como detalles históricos
menores o información científica; esos aspeaos, se dice, no tienen
que ver con el propósito de la Biblia, que es instruimos en lo que debemos
creer y cómo debemos vivir. Los que abogan por esta posición a menudo prefieren
decir que la Biblia es infalible
pero vacilan en usar la palabra inerrante
La respuesta a esta objeción se puede indicar como sigue: la Bibha
repetidamente afirma que toda la Escritura es útil para nosotros (2 Ti 3:16) y que toda ella es
•inspirada por Dios». Por consiguiente es completamente pura (Sal 12:6),
perfeaa (Sal 119:96), y verdadera (Pr 30:5). La misma Biblia no hace ninguna
restricción en cuanto a la clase de temas de los cuales habla con veracidad.
El Nuevo Testamento contiene afirmaciones adicionales de la
confiabilidad de todas las panes de las Escrituras; en Hechos 24:14 Pablo dice
que adora a Dios «de acuerdo con todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas». En Lucas 24:25 Jesús
dice que los discípulos son «torpes» porque son «tardos de corazón para creer
todo lo que han dicho los profetas». En Romanos 15:4 Pablo dice que «todo lo que se
escribió» en el Antiguo Testamento «se escribió para enseñamos». Estos pasajes
no dan indicación de que alguna pane de las Escrituras no sea confiable por
completo. De modo similar, en 1 Corintios 10:11, Pablo puede referirse incluso
a detalles históricos menores del Antiguo Testamento (sentarse para comer y
beber, levantarse para bailar) y puede decir que lo uno y lo otro «sucedió» (por
consiguiente implicando confiabilidad histórica) y «quedó escrito para
advertencia nuestra».
Si empezamos a examinar la manera en que los autores del Nuevo
Testamento confiaron en los detalles incluso más pequeños de la narrativa del
Antiguo Testamento, no vemos ninguna intención de separar nuestros asuntos de
«fe y práctica», ni de decir que esto de alguna manera es una categoría reconocible
de afirmaciones, ni que implica que las afirmaciones que no estén en esa
categoría no son confiables o no se debe pensar que son inerrantes. Más bien,
parece que los autores del Nuevo Testamento están dispuestos a citar y afirmar
como verdadero todo detalle del Antiguo Testamento.
'Un* huma defensa
de esa posoón te puede hallar en una colección de ensaya* editado* por jack
Rogen. Bi Hical Auumn W'»co.
Tol Word. 1977); y. más extensamente.
en Jack B Rogen y Donald McKim. The Arntlurntr anJ Itarrprrutu'n cftke BiHe: /U Htstmal
Afpraadt (San Francisco
Harper and Row. 1979;
2Hasta alrededor de 1 9í0 ó 1965 U palabra mfihUe *e usaba
intercambiablemente con la palabra nrrraHe. Pero en aAot recientes, por k>
menas en las Estados Uñadas, la palabra u^óiiMr se ha usado en el temido mis
débil que significa que la Bibha no nos hará descamar en asunrat de fe y
práctica
En la lista que
sigue hay algunos ejemplos de estos detalles históricos citados por autores del
Nuevo Testamento. Si todos estos son asuntos de «fe y práctica», entonces todo detalle
histórico del Antiguo Testamento es asunto de «fe y práctica», y esta objeción
deja de ser objeción a la inerrancia. Por otro lado, si se puede afirmar tantos
detalles, entonces parece que todos los detalles históricos del Antiguo
Testamento se pueden afirmar como verdaderos, y no debemos hablar de restringir
la necesaria veracidad de las Escrituras a alguna categoría de «fe y práctica»
que excluiría algunos detalles menores. No hay tipos de detalles que no se pudieran
afirmar como verdaderos.
El Nuevo
Testamento nos da la siguiente información: David comió del pan de la
proposición (Mt 12:3-4), Jonás estuvo en un gran pez (Mt 12:40), los hombres de
Nínive se arrepintieron (Mt 12:41), la reina del sur vino para oír a Salomón
(Mt 12:42), Elias fue enviado a la viuda de Sarepta (Le 4:25-26), el sirio
Naamán fue limpiado de su lepra (Le 4:27), el día en que Lot salió de Sodoma
fuego y azufre llovió del cielo (Le 19:29; cf. v. 32 con su referencia a la
esposa de Lot que se convirtió en sal), Moisés levantó la serpiente en el
desierto (Jn 3:14), Jacob le dio un terreno a José (Jn 4:5), muchos detalles
que ocurrieron en la historia de Israel (Hch 13:17-23), Abraham creyó y recibió
la promesa antes de ser circuncidado (Ro 4:10), Abraham tenía como cien años
(Ro 4:19), Dios le dijo a Rebeca antes de que nacieran sus hijos que el mayor
serviría al menor (Ro 9:10-12), Elias habló con Dios (Ro 11:2-4), el pueblo de
Israel pasó por el mar, comió y bebió alimento y bebida espiritual, deseó el
mal, se sentó a beber, se levantó a bailar, se entregó a la inmoralidad, se
quejó y fueron destruidos (1 Co 10:11), Abraham le dio el diezmo de todo a
Melquisedec (Heb 7:1-2), el tabernáculo del Antiguo Testamento tenía un diseño
específico y detallado (Heb 9:1-5), Moisés roció al pueblo y los enseres del
tabernáculo con agua y sangre, usando lana escarlata e hisopo (Heb 9:19-21), el
mundo fue creado por la palabra de Dios (Heb 11:3),' muchos detalles de la vida
de Abel, Enoc, Noé, Abraham, Moisés, Rahab y otros en realidad sucedieron (Heb
11, pássim), Esaú vendió su primogenitura por una sola comida y después quiso
con lágrimas recuperarla (Heb 12:16-17), Rahab recibió a los espías y los
envió por otro camino (Stg 2:25), ocho personas se salvaron en el arca (1 P
3:20; 2 P 2:5), Dios convirtió a Sodoma y Gomorra en cenizas pero salvó a Lot
(2 P 2:6-7), el asna de Balaam habló (2 P 2:16).
Esta lista indica
que los escritores del Nuevo Testamento estuvieron dispuestos a descansar en
la veracidad de cualquier parte de las narraciones históricas del Antiguo
Testamento. Ningún detalle fue demasiado insignificante para usarse para la
instrucción de los cristianos del Nuevo Testamento. No hay indicación alguna
de que pensaran en alguna categoría de afirmaciones bíblicas que no fueran
confiables y fidedignas (tales como afirmaciones «históricas y científicas» a
diferencia de pasajes doctrinales o morales). Parece claro que la Biblia misma
no respalda ninguna restricción de algún tipo de temas de los cuales habla con
absoluta autoridad y verdad; ciertamente, muchos pasajes de la Biblia en
realidad anulan la validez de esta clase de restricción.
Una segunda
respuesta a los que limitan la necesaria veracidad de la Biblia a asuntos de «fe
y práctica» es notar que esta posición confunde el propósito principal de la
Biblia con el propósito total de la Biblia. Decir que el propósito principal de la Biblia es
enseñamos asuntos de «fe y práctica» es hacer un sumario útil y correcto del
propósito de Dios al damos la Biblia. Pero un sumario incluye sólo el
propósito más prominente de Dios al damos las Escrituras. No es, sin embargo,
legítimo usar este sumario para negar que es parte del propósito de
la Biblia damos detalles históricos menores o hablamos acerca de algunos
aspectos de astronomía o geografía, y cosas por el estilo. Un sumario no se
puede usar apropiadamente para negar las cosas que está resumiendo. Usarlo de
esta manera simplemente mostraría que el sumario no es lo suficiente detallado
para especificar los asuntos en cuestión.
Es mejor decir que todo el propósito de la
Biblia es decir todo lo que dice, sobre cualquier tema. Cada una de las
palabras de Dios en la Biblia él la consideró importante para nosotros. Por eso
Dios da severas advertencias a cualquiera que quita incluso una palabra de lo
que él nos ha dicho (Dt 4:2; 12:32; Ap 22:18-19); no podemos ni añadir a las palabras
de Dios ni quitarles nada, porque todas son parte de su propósito más amplio al
hablamos. Todo lo que se dice en la Biblia está allí porque Dios quiso que estuviera
allí; ¡Dios no dice nada sin propósito! Así que la primera objeción a la
inerrancia hace un uso errado de un sumario y por consiguiente incorrectamente
intenta imponer límites artificiales a la clase de cosas respecto a las cuales
Dios puede hablamos.
2. El término inerrancia es un término pobre. Los que hacen esta
segunda objeción dicen que el término inerrancia es
demasiado preciso y en el uso ordinario denota una clase de precisión científica
absoluta que no queremos afirmar en cuanto a la Biblia. Es más, los que hacen
esta objeción notan que el término inerrancia no se usa
en la Biblia misma. Por consiguiente, probablemente es un término inapropiado
para que nosotros insistamos en él.
La
respuesta a esta objeción se puede indicar como sigue: primero, los eruditos
que han usado el término inerrancia lo han definido claramente por más de cien años, y siempre han
dado campo a las «limitaciones» que se añaden al habla en lenguaje ordinario.
No ha habido un representante responsable de la posición de la inerrancia que
haya usado el término para denotar una clase de precisión científica absoluta.
Por consiguiente, los que presentan esta objeción al término no están dando
atención cuidadosa suficiente a la manera en que este se ha usado en el debate
teológico por más de un siglo.
Segundo,
se debe notar que a menudo usamos términos que no son bíblicos para resumir una
enseñanza bíblica. La palabra Trinidad no aparece en la Biblia, ni tampoco la palabra encamación. Sin embargo,
estos términos son muy útiles porque nos permiten resumir en una palabra un
concepto bíblico verdadero, y son por consiguiente útiles para permitimos
debatir más fácilmente una enseñanza bíblica.
También se debe
notar que no se ha propuesto ninguna otra palabra que diga tan claramente lo
que queremos afirmar cuando queremos hablar de la total veracidad en el
lenguaje. La palabra inorancia lo hace muy bien, y parece no haber razón para no continuar
usándola con ese propósito.
Finalmente, en la iglesia hoy parece que
no podemos sostener un debate sobre este tema sin usar este término. La gente
puede objetar el uso de este término si lo desean, pero, les guste o no, este
es un término en tomo al cual el debate ha girado y casi ciertamente continuará
así en las próximas décadas. Cuando el Concilio Internacional sobre la
Inerrancia Bíblica (ICBL por sus siglas en inglés) en 1977 empezó una campaña
de diez años para promover y defender la idea de la inerrancia bíblica, se hizo
inevitable que sería en tomo a esta palabra que procedería el debate. La
«Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica», que se redactó y publicó
en 1978 bajo auspicios del ICBI (vea apéndice 1), definió lo que la mayoría de
los evangélicos quiere decir por inerrancia, tal vez no perfectamente, pero
bastante bien, y objeciones ulteriores a un término para ampliamente usado y
bien definido parece innecesaria e inútil para la iglesia.
3. No tenemos manuscritos inerrantes, por consiguiente, hablar de
una Biblia inerrante confunde. Los que hacen esta objeción señalan el hecho de
que la inerrancia siempre se ha atribuido a las primeras copias originales de los documentos bíblicos.[1] Sin embargo ninguno de estos sobrevivió; tenemos sólo copias de
lo que Moisés, Pablo o Pedro escribieron. ¿De qué sirve, entonces, asignar
tanta importancia a una doctrina que se aplica sólo a manuscritos que nadie
tiene?
En respuesta a esta
objeción se puede indicar primero que para más de 99 por ciento de las palabras
de la Biblia, sabemos lo que decían los manuscritos originales. Incluso para muchos de
los versículos en donde hay variantes textuales (es decir, diferentes palabras en
diferentes copias antiguas del mismo versículo), la decisión correcta a menudo
es muy clara, y hay realmente muy pocos lugares en donde la variante textual es
difícil de evaluar y significativa para determinar el significado. En el
pequeño porcentaje de casos en donde hay una incertidumbre significativa en
cuanto a lo que decía el texto original, el sentido general de la oración por
lo general es muy claro partiendo del contexto. (Uno no tiene que ser erudito
en hebreo
o griego para saber cuáles son esas variantes,
porque todas las traducciones modernas las indican en las notas marginales con
palabras tales como «Algunos manuscritos antiguos dicen ... » u «Otras
autoridades antiguas añaden ...»).
Esto no es decir
que el estudio de las variantes textuales no tenga importancia, pero sí es decir
que el estudio de las variantes textuales no nos ha dejado en confusión
respecto a lo que decían los manuscritos originales;' más bien nos ha llevado
extremadamente cerca del contenido de esos manuscritos originales. En la práctica,
entonces, los textos presentes
publicados con erudición del
Antiguo Testamento hebreo y Nuevo Testamento griego ion los mismos de los manuscritos originales. Así que cuando
decimos que los manuscritos originales eran inerrantes, también estamos
implicando que más de 99 por ciento de las palabras de nuestros manuscritos
presentes también son inerrantes. porque son copias exactas de los originales.
Todavía más. sabemos en dónde están las lecturas inciertas (porque donde no hay variantes
textuales no tenemos razón para esperar una copia defectuosa del original).[2]
Asi que nuestros presentes manuscritos son prácticamente iguales que los
manuscritos originales, y U doctrina de la inerrancia, por consiguiente,
directamente nene también que ver con nuestros manuscritos presentes.
Además,
es extremadamente importante declarar la inerrancia de los documentos originales,
porque las copias subsiguientes fueron hechas por hombres que no dedan tener
garantía de parte de Dios de que sus copias iban a ser perfectas. Pero es de
los manuscritos originales de los que se afirma que son palabras de Dios. Por
eso, si tenemos errores en las copias (como las tenemos), son errores de hombres. Pero si
tenemos errores en los
manuscritos originales, nos
vemos obligados a decir no sólo que son errores de los hombres, sino que Dios mismo cometió
un error y habló falsamente. Y eso no puede ser.
4.
Los
escritores bíblicos «acomodaron» su mensaje en detalles menores a ideas falsas
corrientes en su día, y afirmaron o enseñaron esas ideas de modo incidental. Esta objeción a la inerrancia es ligeramente diferente de la que
restringe la inerrancia de la Biblia a asuntos de fe y práctica, pero se
relaciona con ella. Los que sostienen esta posición aducen que había sido muy
difícil para los escritores bíblicos comunicarse con la gente de su tiempo si
hubieran tratado de corregir toda información histórica y científica falsa en
que creían sus contemporáneos. Los que sostienen esta posición no aducen que
los lugares en que la Biblia ofrece información falsa son numerosos, ni
siquiera que esos lugares sean puntos principales de alguna sección particular
de la Biblia. Más bien dicen que cuando los escritores bíblicos intentan hacer
un a declaración importante, a veces presentan alguna falsedad incidental que
la gente de ese tiempo creía.
A esta objeción a
la inerrancia se puede replicar, primero, que Dios es Señor del lenguaje humano
y que puede usar lenguaje humano para expresarse perfectamente sin tener que
presentar ideas falsas que pudieran haber sostenido las personas del tiempo en
que se escribió la Biblia. Esta objeción a la inerrancia esencialmente niega el
señorío efectivo de Dios sobre el lenguaje humano.
Segundo, debemos responder que tal «acomodo» de parte de Dios a
nuestra comprensión implicaría que Dios hubiera actuado contrario a su carácter
como un •Dios que no miente» (Nm 23:19; Tit 1:2; Heb 6:18). No es útil distraer
la atención de esta dificultad mediante énfasis repetido en la condescendencia
de la gracia de Dios al hablar a nuestro nivel. Sí. Dios en efecto condesciende
para hablar nuestro lenguaje, el lenguaje de los seres humanos. Pero ningún
pasaje de la Biblia enseña que él «condesciende» al punto de actuar contrario a
su carácter moral. Nunca se dice que él puede condescender tanto como para
afirmar, aunque sea incidentalmente. algo que sea falso. Si Dios se
«acomodara» de esta manera, dejaría de ser el • Dios que no miente». Dejaría de
ser el Dios que la Biblia dice que es. Tal actividad de ninguna manera hablaría
de la grandeza de Dios, porque Dios no manifestaría su grandeza actuando de una
manera que contradice su carácter. Esta objeción, pues, en su raíz, entiende
mal la pureza y unidad de Dios en lo que afectan todas sus obras y acciones.
Es más, tal
proceso de acomodo, si en realidad hubiera ocurrido, hubiera creado un
problema moral serio para nosotros. Debemos ser imitadores del carácter moral
de DiosiLv 11:44:1x6:36; Ef 5:1; 1 P5:l.et. al.). Pablo dice que puesto que en
nuestra naturaleza estamos llegando a ser más semejantes a Dios (Ef 4.24), «dejando
la mentira» debemos hablar «con la verdad» unos con otros (v. 25). Debemos
imitar la veracidad de Dios en lo que decimos. Sin embargo, si la teoría del
acomodo es correcta, entonces Dios intencionalmente hizo
afirmaciones incidentales de falsedad a fin de mejorar la comunicación. Por
consiguiente, ¿no seria correcto que nosotros también intencionalmente hagamos
afirmaciones incidentales de falsedad cada vez que eso mejorara la
comunicación? Sin embargo eso equivaldría a decir que una falsedad menor dicha
con un buen propósito (una «mentira blanca») no es mala. Tal posición, que
contradicen los pasajes bíblicos citados arriba en cuanto a la total veracidad
de Dios al hablar, y no puede considerarse válida.
5. La inerrancia pone demasiado énfasis en el aspecto divino de la
Biblia y descuida el aspecto humano. Esta objeción más general la hacen los
que aducen que los que abogan por la inerrancia recalcan tanto el aspecto divino
de la Biblia que minimizan su aspecto humano.
Hemos
convenido en que la Biblia tiene un aspecto tanto divino como humano, y que
debemos dar atención adecuada a ambos. Sin embargo, los que hacen esta objeción
casi invariablemente pasan a insistir en que los aspectos verdaderamente
«humanos» de la Biblia seguramente implican la presencia de algunos errores en la Biblia. Podemos
responder que aunque la Biblia es plenamente humana porque fue escrita por seres
humanos usando su propio lenguaje, la actividad de Dios al supervisar la
redacción de la Biblia y hacer que fuera también sus palabras quiere decir que
es diferente de todos los demás libros humanos precisamente en este aspecto:
no contiene error. Ese es exactamente lo que afirmó incluso el pecador, codicioso
y desobediente Balaam en Números 23:19; cuando Dios habla por medio de seres
humanos pecadores es diferente de cuando los hombres hablan porque «Dios no es
un simple mortal para mentir y cambiar de parecer». Es más. no es cierto que
toda las expresiones verbales y los escritos humanos contengan errores, porque
todos los dias hacemos docenas de declaraciones que son completamente verdad.
Por ejemplo: «Me llamo Wayne Grudem». «Tengo tres hijos». «Desayuné esta
mañana».
6.
Hav
algunos errores en la Biblia que son obvios. Esta objeción final de que hay errores en la Biblia que son
obvios la afirman o implican la mayoría de los que niegan la inerrancia, y para
muchos de ellos la convicción de que hay denos errores en las Escrituras es un
factor prindpal para persuadirlos a cuestionar la doctrina de la inerranda.
Para este caso la primera respuesta que debería hacerse a esta
objeción es preguntar dónde están tales errores. ¿En cuál versículo o
versiculos aparecen estos errores? Es sorprendente la frecuencia que uno halla
de que esta objedón la hacen quienes tienen escasa o ninguna idea de dónde
están los errores específicos, pero que creen que hay errores porque les han
dicho que los hay.
En otros casos, sin embargo, habrá quienes mendonan uno o más
pasajes en donde, aducen, hay una afirmadón falsa en la Bibha. En estos casos
es importante que veamos el mismo texto bíblico, y lo examinemos con
detenimiento. Si creemos que la Biblia en verdad es inerrante. debemos anhelar
y por derto no temer inspeccionar estos pasajes con detalles minudosos. Es más.
nuestra expectadón será que esa inspecdón detenida mostrará que no hay ningún
error después de todo. De nuevo, es sorprendente cómo resulta que una lectura
cuidadosa simplemente del texto en cuestión sacará a la luz una o más posibles
soludones a la dificultad.
En unos pocos pasajes no será inmediatamente evidente la soludón
a la dificultad basándose en la lectura del texto en nuestro idioma. En ese
punto es útil consultar algunos comentarios sobre el pasaje. Tanto Agustín
(354-430 d.C.) y Juan Calvino (1509-64). junto con muchos otros comentaristas
redentes, han dedicado tiempo a estudiar bien la mayoría de los supuestos
«textos problema» y sugerir soludones plausibles. Y algunos escritores han
compilado la mayoría de los textos difíciles y han sugerido respuestas.'
Hay unos pocos pasajes en donde tener conocimiento del hebreo o
el griego puede ser necesario para hallar una solución, y los que no tienen
acceso de primera mano a estos idiomas pueden tener que buscar respuestas bien
sea en algún comentario más técnico o preguntándole a alguien que tiene este
entrenamiento. Por supuesto, nuestra comprensión de la Biblia nunca es
perfecta, y esto quiere decir que puede haber casos en donde seremos incapaces
de hallar una solución a un pasaje difidl al tiempo presente. Esto puede
deberse a que al presente desconocemos la evidencia lingüística, histórica o
contextual que necesitamos para entender correctamente el pasaje. Esto no
debería ser problema para nosotros en un número pequeño de pasajes en tanto y
en cuanto el patrón global de nuestra investigación de estos pasajes ha
mostrado que, en verdad, no hay ningún error en donde se ha adundo que hay
alguno.
Pero aunque debemos admitir que hay la posibilidad de que
no podamos resolver un problema en particular, también se debe indicar que hay
muchos eruditos bíblicos evangélicos hoy que dicen que al presente no tienen
conocimiento de ningún texto con problema para el cual no haya una solución
satisfactoria. Es posible, por supuesto, que se pueda llamar la atención a
algunos de estos pasajes en el futuro. pero durante los pasados quince años o
algo asi de controversia sobre la inerrancia bíblica, ningún pasaje «no
resuelto» ha sido llevado a su atención.'
Finalmente, una perspectiva histórica de este asunto es útil. En
realidad no hay ningún problema «nuevo» en la Biblia. La Biblia en su totalidad
tiene más de 1900 años, y los supuestos «textos problema» han estado allí todo
el tiempo. Sin embargo, en toda la historia de la iglesia ha habido una fírme
creencia en la inerrancia de las Escrituras en el sentido en que se define en
este capitulo. Es más. por cientos de años eruditos bíblicos altamente
competentes han leído y estudiado esos textos problema y con todo no han
hallado dificultad en sostener la inerrancia. Esto debe damos confianza de que
hay disponibles soluciones a estos problemas y que la creencia en la inerrancia
es enteramente congruente con toda una vida de atención detallada al texto de
la Biblia.
C.
Problemas al
negar la inerrancia
Los problemas que surgen al negar la inerrancia biblica no son
insignificantes, y entender la magnitud de estos problemas nos da estimulo
adicional no sólo para declarar la inerrancia, sino también para declarar su
importancia para la iglesia. A continuación se mencionan algunos de los
problemas más serios.
1.
Si negamos la
inerrancia nos vemos frente a un serio problema moral: ¿podemos imitar a Dios
e intencionalmente también mentir en asuntos menores?
Esto es similar a lo que dijimos en respuesta a la objeción #4, arriba;
pero aquí se aplica no sólo a los que sostienen la objeción #4, sino también
más ampliamente a todos los que niegan la inerrancia. Efesios 5:1 nos dice que
seamos imitadores de Dios; pero una negación de la inerrancia que de todos
modos afirma que las palabras de las Escrituras son palabras inspiradas por
Dios necesariamente implica que Dios intencionalmente habló falsedades en
algunas de las afirmaciones menos centrales de la Biblia. Y si está bien que
Dios haga esto, ¿cómo puede estar mal que nosotros lo hagamos? Semejante linea
de razonamiento, si la creyéramos, ejercería fuerte presión sobre nosotros para
empezar a hablar falsedades en situaciones en que pareciera ayudamos a
expresamos mejor, y cosas por el estilo. Esta posición sería una bajada
resbalosa con resultados cada vez más negativos en nuestra vida.
2. Si se niega la inerrancia empezamos a preguntamos si de veras
podemos confiar en Dios en algo que diga. Una vez que nos convencemos de que Dios nos ha dicho falsedades
en algunos asuntos menores de la Biblia, podemos concluir que Dios es capaz de decimos
falsedades. Esto tendrá un efecto perjudicial en nuestra disposición a creer en Dios y
su Palabra y confiar en él completamente y obedecerle totalmente en el resto
de la Biblia. Empezaremos a desobedecer inicialmente esas secciones de la
Biblia que menos queremos obedecer, y a desconfiar inicialmente de las
secciones en que menos nos inclinamos a confiar. Pero tal procedimiento con el
tiempo aumentará, para gran peijuido de nuestra vida espiritual. Por supuesto,
tal declinación en confianza y obediencia a la Biblia tal vez no ocurra
necesariamente en la vida de todo el que niega la inerrancia, pero este será
por cierto el patrón general, y será el patrón que se exhibe en el curso de
una generación a la que se enseña a negar la
inerrancia.
3. Si no aceptamos la inerrancia, esencialmente
convertimos a nuestra mente humana en una norma más alta de veracidad que la
misma Palabra de Dios.
Estaríamos usando nuestra mente para
poner en tela de juicio algunas secciones de la Palabra de Dios y dictaminando
que están erradas. Pero esto es en efecto dedr que sabemos la verdad con más
certeza y más precisión que la Palabra de Dios (o que Dios mismo), por lo menos
en esos asuntos. Tal procedimiento, hacer nuestra mente una norma más alta que la
verdad de la Palabra de Dios, es la raíz de todo pecado intelectual.;
4. Si negamos la inerrancia también debemos decir que la Biblia
está errada no sólo en detalles menores sino también en algunas de sus
doctrinas. Una negación de
la inerrancia quiere dedr que dedmos que las enseñanzas de la Biblia en cuanto
a la naturaleza de la
Biblia yen cuanto a la veracidad y confiabilidad de las palabras de Dios también es falsa. Estos no son detalles menores sino
preocupadones doctrinales importantes en la Biblia.'
1. A su modo de pensar, ¿por qué el debate en cuanto a la inerrancia
se ha convertido en una cuestión tan grande en este siglo? ¿Por qué personas
en ambos lados del asunto piensan que es importante?
2.
Si usted pensara
que la Biblia enseña algunos errores pequeños, ¿cómo pensaría que eso afectaría
la manera en que usted lee la Biblia? ¿Afectaría su cuidado en ser veraz en la
conversadón cotidiana?
3.
¿Sabe usted de
algún pasaje bíblico que parezca contener errores? ¿Cuáles son? ¿Ha tratado de
resolver las dificultades en estos pasajes? Si no ha hallado una solución a
algún pasaje, ¿qué otros pasos pudiera probar?
4.
Conforme los
creyentes avanzan por la vida aprendiendo a conocer mejor su Biblia y creciendo
en madurez cristiana, ¿tienden a confiar en la Biblia más, o a confiar menos? A
su modo de pensar, ¿creerá usted en el cielo que la Bibha es inerrante? Si es
así, ¿lo creerá usted más firmemente o menos firmemente que lo cree ahora?
5.
Si está
convencido de que la Biblia enseña la doctrina de la inerrancia, ¿cómo se
siente al respecto? ¿Se alegra de que tal enseñanza esté allí, o siente usted
que es una carga tener que defenderla?
6.
¿Garantiza la
creencia en la inerrancia que tengamos una doctrina sana y una vida cristiana
sana? ¿Cómo pueden los Testigos de Jehová decir que la Biblia es inerrante y a
la vez ellos mismos tener tantas enseñanzas falsas?
7.
Si usted está de
acuerdo con la inerrancia, ¿piensa que la inerrancia debería ser un requisito
para membresía en la iglesia, para enseñar en una clase de Escuela Dominical,
para ser nombrado para un cargo en la iglesia (tal como anciano o diácono),
para ser ordenado como pastor y para enseñar en un seminario teológico? ¿Por
qué sí o por qué no?
8. Cuando hay controversias doctrinales en la iglesia, ¿cuáles son
los peligros personales que enfrentan quienes sostienen una posición más
congruente con la Biblia? En particular, ¿cómo puede el orgullo en la doctrina
correcta convertirse un problema? ¿Cuál es la solución? ¿Piensa usted que la
inerrancia es una cuestión importante para el futuro de la iglesia? ¿Por qué
sí y por qué no? A su modo de pensar, ¿cómo se resolverá?
TÉRMINOS ESPECIALES
inerrante infalible variante textual
(Para una
explicación de esta bibliografía vea la nota sobre la bibliografía en el
capítulo
1,
p. 40. Datos
bibliográficos completos se pueden encontrar en las páginas 1297-1306.)
Secciones en
Teologías Sistemáticas Evangélicas
(En esta
sección, al referirme a algunas obras significativas más viejas que no incluyen
una consideración específica de la inerrancia, he mencionado más bien las
páginas en que hablan de la autoridad bíblica en general. En esos casos las
páginas aquí duplican las listas para el capítulo 4 sobre la autoridad de la
Biblia).
|
1.
Anglicana (episcopal)
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Secciones en
Teologías Sistemáticas Católicas Romanas Representativas
1.
Católica Romana:
tradicional
1955 Ott (ningún tratamiento especifico)
2.
Católica Romana:
Post Vaticano 11
1980 McBrien, 1:64
Otras obras
(Vea también la bibliografía para el
capitulo 4 «Autoridad», mucho de lo cual también es pertinente aqui, pero sólo
pane de lo cual se ha mencionado de nuevo). Archer. Gleason. Encydopedia of Bible Difficultics. Zondervan, Grand Rapids.
1982.
Amdt. W. Bible Difficulties. Concordia. St. Louis.1932.
_______ . Docs the Bible
Centradla Itselfr Concordia. St. Louis, 1955.
Boice. James, ed. The Foundation
of Biblical Authority. Zondervan. Grand Rapids. 1978.
Carson, D.A.. y John Woodbridge. eds. Hermeneutics. Authority. and Canon. Zondervan. Grand Rapids. 1986.
_______ . Scripture and Truth. Zondervan. Grand Rapids. 1983.
Feinberg. PauL
«Bible. Inerrancy and Iníallibility of». In EDT pp. 141-45.
Geisler. Norman, ed Biblical Errancy: .An Analysis oflts
Philosophical Roots.
Zondervan. Grand
Rapids. 1981.
__ ■
ed. Inerrancy. Zondervan. Grand
Rapids. 1979 (ensayos de la Conferencia del ICB1 de Chicago en octubre de
1978).
Haley, John W. Alleged Discrepancies of the Bible Reimp. ed. Baker, Grand Rapids.
1977 (primero publicado en 1874).
Lindsell. Harold. The Battlefor the Bible. Zondervan. Grand Rapids. 1976.
_______ . The Bible in the
Balance. Zondervan. Grand Rapids. 1979.
Montgomerv. John
W.. ed. God's Inerrant Word. Bethany Fellowship.
Minneapolis,
1974.
Packer, J. I.
«Scripture». En NDT pp. 627-31.
_______ . «Infallibilitv and
Inerrancy of the Bible». En NDT 337-39.
Schaeffer. Francis. No Final Conflict: The Bible W’if/u>ut Error in All That It
Affirms.
Intervarsity
Press, Downers Grove, DL, 1975.
Warfield. B.B. Limited Inspiration. Presbyterian and Reformed. Filadelfia.
1962. Woodbridge. John. Biblical Authority: A Critique of the Rogers/McKim
ProposaL Zondervan, Grand Rapids, 1982.
Young, EdwardJ. Thy Word Is Truth. Eerdmans. Grand Rapids. 1957.
Obras desde una perspectiva de no inerrancia (Vea también la
bibliografía para el capitulo 4).
Barr, James. Fundamentalism. SCM, Londres, 1977.
Beegle, Dewey M.
Scripture, Tradition, and Infallibilily. Eerdmans, Grand Rapids,
1973.
Da vis. Stephen T. The Debate About the Bible. Filadelfia:
Wcstminster, 1977. McKim. Donald K... ed. The Authoritative Word:
Essays on the Nature of Scripture.
Eerdmans. Grand
Rapids. 1983.
Rogers, Jack.
ed. Biblical
Authority. Word. Waco, Tex., 1977.
Rogers. Jack B..
and Donald K McKim. The Authority and Interpretation ofthe Bible: An
Historical Approach. Harper and Row.
San Francisco, 1979.
Salmo 12:6: Las palabras del Señor son puras, son como la
plata refinada, siete veces purificada en el crisol
«La Ley del Señor Perfecta Es»
Esta moderna
expresión del Salmo 19:7-11 expresa la perfección de la palabra de Dios en
varias maneras diferentes y muestra varios aspectos de su aplicación a nuestras
vidas.
La ley de Dios perfecta es.
Convierte al pecador.
Su testimonio es
tan fiel Que al simple iluminó.
Los
mandamientos del Señor Dan gozo al corazón;
Tan puro su precepto es Que aclara la visión.
Es limpio el temor de Dios.
Que permanecerá;
Los sabios juicios del Señor.
Son justos, son verdad.
Deseables
más que el oro son.
Sus juicios,
mucho más;
Aun más dulces
que la miel Que fluye del panal.
SALTERIO
ESCOCÉS. I9J0. TRAD. N. MARTINEZ. (TOMADO DEL HIMNARIO BAUTISTA, #147)
[1]En términos teológicos a estas copias originales se le llama lo
«autógrafos*, usando el prefijo auto-, que quiere decir «mismo», y la raíz gmfo, que quiere decir
«escrito», para referirse a una copta escrita por el autor mismo.
[2]Por supuesto, existe b posibilidad tronca de que hubiera algún
error de copu en U primera copu que se hizo de una de las Epístolas de Pablo,
por ejemplo, y que este error te ha reproducido en todas copias restantes Pero se debe pensar
que esto es improbable porque (1) eso exigiría que se hizo sólo una copia del
ongmal. y que esa úmea copu fue la base de todas las copias existentes. y (2) nuestro argumento
antcnor en cuanto a la ^1^ de Dios pan preservar el canon « vea capítulo i. p. 65, parecería
indicar que si tal error ocurrió en efecto, no sería alguno que materialmente
afectaría nuestra comprensión de la Biblia La existencia de tal error de copa
no se puede ni probar m desprobar, pero especulación aiWvmal en cuanto a ¿I
aparte de evidencia contundente no parece ser útil
7Una explicación
de esa nooóa se puede hallar en Daniel P. FuDcr •Bemamin B Warfield « Viev» oí
Faith and Historv., B£T5 11 (1968 75-83
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